Tecnología - TECNOLOGÍA
Smartphones, la adicción que preocupa a los psicólogos
Ponerle nombre y comprarle diversas cubiertas al teléfono son algunos de los síntomas detectados por especialistas
Tonia Zampieri perdió su teléfono en un taxi cuando estaba de vacaciones en Washington, Estados Unidos. Tenía copias de sus contactos en su computadora, pero perdió fotos y videos. Pero, lo peor, dijo, es la sensación de quedar aislada: “Estuve sin teléfono durante cuatro días, y fue espantoso. Me pasé el tiempo tratando de encontrarlo, hasta que me acordaba que no lo tenía. Para mí, es casi una adicción”.
La adicción a los smartphones es un tema de preocupación entre psicólogos y otros especialistas de la salud. “Al ver a personas que obtienen su primer teléfono multiuso, hay una progresión muy rápida de tener un teléfono básico sobre el cual uno no dice gran cosa, a gente que ama su iPhone, le pone nombre a su teléfono y le adquiere diversas cubiertas (para protegerlo)”, explicó Lisa Merlo, directora de entrenamiento en psicoterapia de la Universidad de la Florida.
La creciente dependencia se produce en momentos en que más personas abandonan sus iPods, cámaras, mapas y libretas de teléfonos por la enorme variedad de capacidades que reúnen estos celulares. Hoy existen programas para casi todo, desde medir el pulso hasta guiarlo a uno por las calles de la ciudad.
“Entre más campanitas y silbidos tenga un teléfono, es más probable que se apeguen demasiado a él”, dijo Merlo.
Antisociales y sin sueño
Merlo, psicóloga clínica, dijo que ha observado una serie de comportamientos entre usuarios de smartphones que ella considera “problemáticos”. Entre ellos, algunos pacientes fingen estar hablando por teléfono o utilizando los programas de sus celulares para evitar contactos con otras personas en fiestas y bares. Otros están tan ensimismados con sus teléfonos que ignoran a todos a su alrededor.
Michelle Hackman, una recién graduada de secundaria en Nueva York, se ganó un premio de ciencia de US$ 75.000 con un estudio sobre el apego de los adolescentes a sus teléfonos. Hackman encontró que estudiantes separados de sus celulares estaban subestimulados —el pulso lento era un indicador— y carecían de la capacidad de entretenerse.
Algunas personas tienen tal temor de perderse algo, que duermen junto a sus teléfonos. Más de una tercera parte de los adultos estadounidenses tienen ahora celulares multiuso, indica el Centro Pew de Investigaciones, y dos tercios duermen con sus teléfonos al lado.
Michael Breus, psicólogo especialista en sueño, dijo que sus pacientes a menudo describen cómo responden correos electrónicos, envían mensajes de texto y navegan en internet en sus celulares poco antes de irse a dormir. “Eso puede aumentar la excitación cognitiva”, dijo, “causando la principal queja que oigo: ‘No puedo desconectar mi mente y dormirme’’’.
Para muchas personas, estar separadas de sus teléfonos causa ansiedad. De acuerdo con estudiosos en el Ericsson ConsumerLab, algunas personas se han vuelto tan dependientes de poder usar sus teléfonos en todo momento que sin ese acceso, “no pueden lidiar con sus rutinas diarias”.
Tonia Zampieri perdió su teléfono en un taxi cuando estaba de vacaciones en Washington, Estados Unidos. Tenía copias de sus contactos en su computadora, pero perdió fotos y videos. Pero, lo peor, dijo, es la sensación de quedar aislada: “Estuve sin teléfono durante cuatro días, y fue espantoso. Me pasé el tiempo tratando de encontrarlo, hasta que me acordaba que no lo tenía. Para mí, es casi una adicción”.
La adicción a los smartphones es un tema de preocupación entre psicólogos y otros especialistas de la salud. “Al ver a personas que obtienen su primer teléfono multiuso, hay una progresión muy rápida de tener un teléfono básico sobre el cual uno no dice gran cosa, a gente que ama su iPhone, le pone nombre a su teléfono y le adquiere diversas cubiertas (para protegerlo)”, explicó Lisa Merlo, directora de entrenamiento en psicoterapia de la Universidad de la Florida.
La creciente dependencia se produce en momentos en que más personas abandonan sus iPods, cámaras, mapas y libretas de teléfonos por la enorme variedad de capacidades que reúnen estos celulares. Hoy existen programas para casi todo, desde medir el pulso hasta guiarlo a uno por las calles de la ciudad.
“Entre más campanitas y silbidos tenga un teléfono, es más probable que se apeguen demasiado a él”, dijo Merlo.
Antisociales y sin sueño
Merlo, psicóloga clínica, dijo que ha observado una serie de comportamientos entre usuarios de smartphones que ella considera “problemáticos”. Entre ellos, algunos pacientes fingen estar hablando por teléfono o utilizando los programas de sus celulares para evitar contactos con otras personas en fiestas y bares. Otros están tan ensimismados con sus teléfonos que ignoran a todos a su alrededor.
Michelle Hackman, una recién graduada de secundaria en Nueva York, se ganó un premio de ciencia de US$ 75.000 con un estudio sobre el apego de los adolescentes a sus teléfonos. Hackman encontró que estudiantes separados de sus celulares estaban subestimulados —el pulso lento era un indicador— y carecían de la capacidad de entretenerse.
Algunas personas tienen tal temor de perderse algo, que duermen junto a sus teléfonos. Más de una tercera parte de los adultos estadounidenses tienen ahora celulares multiuso, indica el Centro Pew de Investigaciones, y dos tercios duermen con sus teléfonos al lado.
Michael Breus, psicólogo especialista en sueño, dijo que sus pacientes a menudo describen cómo responden correos electrónicos, envían mensajes de texto y navegan en internet en sus celulares poco antes de irse a dormir. “Eso puede aumentar la excitación cognitiva”, dijo, “causando la principal queja que oigo: ‘No puedo desconectar mi mente y dormirme’’’.
Para muchas personas, estar separadas de sus teléfonos causa ansiedad. De acuerdo con estudiosos en el Ericsson ConsumerLab, algunas personas se han vuelto tan dependientes de poder usar sus teléfonos en todo momento que sin ese acceso, “no pueden lidiar con sus rutinas diarias”.




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