Estilo - DISEÑO
Serigrafías x Jan, el medio para un fin en un proyecto hecho en internet
Los diseñadores que participan de este proyecto lo hacen por un motivo muy especial: Jan Wocjiechowski, el hijo de 8 años del diseñador Gustavo “Maca” Wocjiechowski, quien necesita un estimulador de marcha
En esta época de discos duros es bueno saber que algunas tradiciones se mantienen. Entre tanto mp3, fotos pixeladas y dibujos 3D, es lindo ver que algunos aún llevan la púa al vinilo, otros revelan rollos y otros, en el mismo esfuerzo por darle un valor especial a sus creaciones, utilizan técnicas tan antiguas y respetadas como la serigrafía, un tipo de grabado.
Entre estos últimos, se encuentran para su último proyecto los diseñadores Fran Cunha y Diego Farbowicz, mentes detrás de Serigrafías x Jan.
El proyecto, concebido recién a principios de noviembre, consiste en la venta de serigrafías originales de edición limitada, realizadas en dos tintas y firmadas por cada artista.
Los diseñadores que participaron del proyecto, cada uno con su lazo especial con el mismo, fueron Lucía Franco, el estudio Atolón de Mororoa, Sr. Estampador, Santiago Velazco y Fran Cunha. ¿Lo especial del proyecto? El Jan del nombre es Jan Wocjiechowski, hijo de ocho años de Gustavo “Maca” Wocjiechowski, una figura referente dentro del ámbito de diseño montevideano y catedrático de la Universidad ORT.
El dinero recaudado a través de la venta de las serigrafías se destinará en su totalidad a la compra de un estimulador de marcha, una máquina fabricada en Argentina esencial para el tratamiento a largo plazo de la enfermedad.
Es en esta intersección entre la oferta de arte local accesible –los grabados son uno de los medios más tradicionales de difundir arte de calidad de manera barata y se remontan, en este caso, al Club del Grabado montevideano, fundado en 1953– y el buen obrar donde los creadores de Serigrafías x Jan encontraron inspiración.
Para el proyecto se tomó referencia de una propuesta anterior: Tipógrafos por Jan, proyecto en conjunto de Fonts for Hope y la Sociedad tipográfica de Montevideo.
Al verlo como una oferta destinada más específicamente al sector de diseño, Farbowicz y Cunha tuvieron la idea de impulsar otra colaboración, una que pudiera apelar a una audiencia más amplia. En este caso, a cambio de la ayuda, que también se puede hacer en Abitab, aquel que colabora recibe una de estas obras.
El intercambio representa una manera de agregar valor a una ayuda que, de por sí, es valiosa. Siempre con esta ayuda como fin en mente, los artistas idearon la adquisición de la obra como un medio al mismo.
“Es, en realidad, una manera de involucrar más al público con la causa”, explicó Cunha. Y no sólo el público es el que se siente involucrado: proveedores de todo tipo, necesarios para la creación de la serigrafías demostraron una gran disposición al momento de aportar lo suyo para hacer posible el resultado. Ahora, las piezas, ejemplares de una producción artística local variada y de gran nivel, recorren distintos estilos y se transforman en elementos cargados de valor gracias a su razón de ser.
La producción de las serigrafías, que miden 25x35, es de cincuenta por artista. Desde que se lanzó el proyecto, ya llevan vendidas casi la mitad.
“Hemos recibido mails de todas partes del país y desde Argentina pidiendo serigrafías y felicitándonos por la propuesta”, contó Farbowicz.
Parte de la popularidad del proyecto se podría deber, en parte, a una infraestructura virtual ya armada en torno al ámbito de diseño montevideano y la producción personal de cada artista.
Monterama, un espacio virtual creado para albergar a un colectivo de ilustradores y diseñadores –con Cunha detrás, también– sirve ahora para difundir información acerca de Serigrafías x Jan, con su página de inicio dedicada exclusivamente al proyecto.
La revista digital uruguaya AKA, además, dedica una de sus tres notas de cabecera al emprendimiento, con una explicación comprensiva del mismo y fotos de cada serigrafía. Esto, junto con la gran variedad de blogs dedicados a la producción de Farbowicz, Atolón de Mororoa o Sr. Estampador, ayudan a dar visibilidad a un proyecto con participantes tan experimentados como comprometidos con una buena causa.




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