Seisgrados - OPINIÓN
¿Quién vigila a los vigilantes?
Podríamos preguntarnos si hay algo que podemos hacer en vez de aceptar que está bien caminar a ciegas suponiendo que todo está controlado
Hace unas semanas, un accidente de tren provocó una tragedia en Buenos Aires. Pocos minutos después, los medios de comunicación y los argentinos empezaron a buscar un responsable; con el agravante de afirmar que esto era previsible, que iba a pasar, que solo era cuestión de tiempo. La red se inundó de comentarios y acusaciones, de reclamos e indignación.
A raíz de este tristísimo hecho, empecé a repasar episodios de similares características, no en cuanto a la magnitud, sino en cuanto a las cuestiones de previsibilidad y responsabilidad. Se me vinieron a la cabeza accidentes aéreos, ferroviarios, atentados, accidentes de tránsito, hasta el lamentable hecho de Carrasco en el que un árbol se cayó y le quitó la vida a una mujer.
Todos tienen un punto en común y es que, una vez que ocurren, la gente se pregunta automáticamente por qué suceden, por qué no se evitaron. En definitiva, se pregunta quién es responsable de esto y por qué no actuó como debía.
En la gran mayoría de estos casos en los que está en juego la seguridad pública, el dedo acusador apunta hacia el Estado y las personas que nos gobiernan. Y no me parece mal. Simplemente me pregunto, ¿quién vigila a los vigilantes? Aquellos que gobiernan están en el poder por elección nuestra, por lo tanto somos nosotros los ciudadanos los que deberíamos encontrar mecanismos que nos permitan vigilar a quienes nos vigilan.
Con el diario del lunes es fácil acusar, indignarse, pero me pregunto cuántas de las personas que dijeron que era obvio que este tipo de accidentes podían pasar hicieron algo para evitarlos. Seguramente ninguna, todos aceptaron seguir subiendo a esos trenes y hoy los siguen usando, con el mismo riesgo de que ocurra una tragedia como la que ocurrió.
¿No sería hora de pensar qué cosas son las que hoy nos ponen en riesgo e intentar cambiarlas antes de que ocurra algo lamentable? ¿Quién está mirando eso? ¿Cuántos de los que twittean indignados están haciendo algo para evitar accidentes, cuántos medios están investigando en profundidad falencias en el ámbito público o privado con el fin de adelantarse a un hecho lamentable en vez de estar semanas haciendo leña del árbol caído?
¿No es más reconfortante y hasta beneficioso cargarse con el éxito de haber descubierto una falencia y evitar un accidente que estar hablando dos semanas de algo que ya todos vimos que estaba mal?
Nos obligan a atarnos los cinturones de seguridad en un avión, multan a quien anda en auto sin utilizarlos, mientras que los que andan en ómnibus viajan completamente sueltos (con suerte sentados, y ni hablar del hacinamiento en horas pico); tuvimos que esperar a que una camioneta de transporte escolar sufriera un accidente terrible para exigir que por lo menos tuvieran cinturones de seguridad, cuando está prohibido hace años que los niños viajen en autos particulares sin sillas especiales; a un taxista lo multan si fuma manejando, mientras que las personas que viajan en el asiento de atrás están a 15 centímetros de distancia de una mampara igual de dura que una pared de concreto, absurdo.
¿Quién nos asegura que están debidamente auditadas las aerolíneas, las discotecas, los edificios, la vía pública?
Podría enumerar decenas de ejemplos de esas cosas que en caso de transformarse en tragedia todos diríamos que era obvio que iban a pasar, simplemente me pregunto por qué nosotros no exigimos previsión en lugar de solo dedicarnos a denunciar el día después.
Hace dos días, mi beba de 2 años casi se quiebra la pierna en una zanja de esas que deja abierta la irresponsable empresa que hace las reparaciones de UTE. No me pude adelantar al hecho, pero hoy me estoy encargando de hacer lo imposible para que alguien haga algo para evitar que otro tenga un accidente más grave. La respuesta que me dio la empresa cuando llamé se merece toda una columna aparte, pero eso sería hacer leña del árbol caído.
Sería bueno que todos nos preguntáramos si hay algo que podemos hacer, y en caso de que esté a nuestro alcance, hacerlo, en vez de aceptar que está bien caminar a ciegas suponiendo que todo está controlado, simplemente porque así debería de ser.




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