Nacional - SOCIEDAD
Una escuela entre dos bandos
Madres se enfrentaron en el patio del centro educativo y generaron un tiroteo
Los niños de la escuela número 178, ubicada en la zona del barrio Borro, estaban ayer en el aula como todos los días cuando cerca de las 9 sintieron un ruido ensordecedor, pero conocido. Con sus pasos cortos se escondieron debajo de las mesas mientras las maestras corrían entre los salones. Sabían lo que pasaba. Los disparos en el entorno del lugar son frecuentes. La escuela está en el límite de barrios rivales y constituye una de las denominadas “zonas rojas” por la Policía.
Tras una discusión y varios insultos entre dos madres, que integran bandas rivales de la zona, una de las mujeres sacó de su bolsillo una tijera e hizo un corte en el brazo de la otra. Con sus hijos a pocos metros, desataron lo que hasta ahora nunca había pasado dentro de los límites del complejo educativo mientras había niños: un tiroteo .
A causa del enfrentamiento entre madres, un familiar de una de las mujeres subió a uno de los techos de la escuela y mostró un revólver. El policía que cumple el servicio 222 lo vio y le gritó. La respuesta del hombre fue un disparo con un arma calibre nueve milímetros.
“Esto parecía una favela”, dijo a El Observador Mónica Romanza, la madre de una niña que concurre a la institución. El policía respondió con otro disparo, relataron a El Observador fuentes policiales. De allí en más se sucedieron los tiros cruzados entre el techo y el patio de la escuela pero no hubo heridos. Mientras, los niños y los docentes esperaban que sus pies dejaran de temblar. “Sentimos por lo menos cuatro balazos”, dijo a El Observador una testigo.
A los cinco minutos llegaron bomberos y otros policías para apoyar al único efectivo que hay en la escuela. El hombre que estaba con el arma arriba del techo se fugó. Las dos madres fueron detenidas, informaron a El Observador fuentes de la Jefatura de Policía de Montevideo.
Los enfrentamientos siguieron en los alrededores de la escuela entre familiares y allegados de las implicadas, dijeron los informantes. Según la Policía, las mujeres integran grupos rivales que se disputan el control del negocio de la droga en el lugar.
La dirección de la escuela suspendió las clases por el día y el Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP) intervino para extender la suspensión hasta el lunes, informó a El Observador el director de Primaria, Héctor Florit.
Algunos padres concurrieron al lugar para llevar a sus hijos a su domicilio y transmitieron su preocupación a los docentes. “Me tengo que llevar a mi hijo porque prefiero su seguridad a que me lo maten”, dijo una madre, según constató El Observador.
En el complejo de locales de la ANEP donde fue el incidente funcionan seis centros educativos. Son 1.200 los niños que concurren al lugar, informó Florit.
L
a escuela donde ocurrió el tiroteo está ubicada en el límite de la Unidad Casavalle y el barrio Los Palomares. Fuentes policiales indicaron que en la madrugada del miércoles hubo enfrentamientos con metralletas entre bandas de las dos zonas. Las personas son rivales en el barrio pero sus hijos concurren, en muchos casos, a la misma escuela, dijo a El Observador uno de los informantes de la Policía. “Esto era lo único que faltaba y se veía venir. Tenés que estar acá un día de noche para ver lo que es”, agregó la fuente.
Esos “códigos” y duelos de barrio son los que generan los conflictos, pero también los que impiden aclarar lo sucedido. “Acá dicen que hubo un ajuste de cuentas pero los tiros fueron porque se metió la Policía. Yo conozco a los que estuvieron en el lío pero soy del barrio y tengo códigos. Yo no soy buchona y no entrego a nadie”, dijo a El Observador la madre de una alumna que prefirió no identificarse.
Un policía que trabaja en la zona ilustró las “reglas” del barrio: “Acá el que mata primero es el que gana”, dijo.
E
stamos regalados”, comentó una docente a un familiar mientras hablaba por celular ayer al mediodía, según constató El Observador. “No sabés lo que fue. No teníamos forma de aislarnos. Las puertas no tienen cerraduras y los chiquilines metidos abajo de las mesas mientras afuera estaban a los balazos limpios”, relató la maestra.
El director de Primaria concurrió al centro sobre el mediodía y dialogó con los maestros durante una hora. Florit les informó que solicitó al ministro del Interior, Eduardo Bonomi, aumentar la presencia policial en el lugar (ver nota aparte). Al momento un efectivo custodia el área.
Los vecinos aseguran que “la cosa está brava”. La Policía también tiene esa percepción. Un efectivo que trabaja en la zona dijo a los periodistas: “Si ven un auto azul o una moto tengan cuidado porque pueden disparar”.
Los niños volverán el lunes a las clases bajo el pedido de Florit de “cuidar” el “tesoro” que tiene el barrio y “respaldar” a los maestros para que realicen su tarea.
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Maximiliano Guerrero -
26.04.2012 - 12:55 hs
..no sera hora de comenzar a evitar que algunos animales puedan escribir tantas boludeces que destilan prejuicios y odio??..
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Marcello Conde -
20.04.2012 - 09:20 hs
Me parece que aca la palabra clave es "madres". No sera hora de comenzar a evitar que esos animales puedan parir? Que futuro tiene el Uruguay con chiquilines criados por esas violentas bestias analfabetas? Ninguno.






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