Opinión - OPINIÓN
El problema es la solución
En Uruguay somos expertos en convertir la solución en parte del problema. Opinión de Gabriel Pereyra
Como no podemos enseñarle inglés a todos los estudiantes de la enseñanza pública, entonces eliminamos el idioma e igualamos, que nadie aprenda nada. Como no podemos frenar en las fronteras (¡ay la Aduana!, ¡ay la Prefectura!) los grandes embarques de droga que entran, pedimos para manosear la Constitución y allanar casas y casuchas en busca de algunas dosis de pasta base. Como no podemos lograr que en el inicio de clases todas las escuelas y liceos estén en condiciones decentes, entonces metemos a los estudiantes en contenedores que le encresparían los pelos de la nuca a Varela. Como no podemos montar hospitales públicos que brinden todos los servicios que los pacientes necesitan, entonces gastamos la plata contratando Centros de Terapia Intensiva (CTI) privados (¡ay algunos médicos que están de los dos lados del tomógrafo!). Como no podemos introducir cambios en la enseñanza porque la ley de Educación es horrible y los gremios de docentes una especie de la línea Maginot de la conservación, entonces inventamos el Promejora, que es como un cambio en gotitas (con los docentes moviendo el gotero). Como no tenemos combustible suficiente para que los pilotos de la Fuerza Aérea tengan las horas necesarias de vuelo que le permitan participar en misiones de paz, entonces toqueteamos las horas y las multiplicamos por dos, y entonces dan. Como no terminamos de resolver el debate sobre el aborto y siempre falta o sobre medio voto, entonces lo instrumentamos por izquierda, con mujeres que se pasan en los baños o en los corredores unas pastillas que son para las úlceras gástricas pero que terminan en el útero de muchas mujeres. Como no somos capaces de instrumentar leyes y políticas de encierro que nos protejan de los adolescentes violentos, entonces decidimos que los adolescentes dejan de ser tales y pasan a ser mayores, no para tener armas, manejar, irse del país o votar, sino para ir presos como si fueran mayores. O sea, somos expertos en convertir la solución en parte del problema.




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