Deportes - OPINIÓN
Yo vi jugar a Barcelona
La derrota del equipo culé marca el fin de una era que cambió la historia del fútbol tal como la conocemos
Digan lo que digan, ayer se terminó la era Barcelona. Por primera vez en cuatro años, no va a ganar ni la Liga, ni la Champions: solo le quedará el triste consuelo de pelear por la Copa del Rey. Así, se cortará esa cosa mágica que había creado el equipo de Pep. Porque lo mágico de este Barcelona no fueron los pases de Xavi, las definiciones de Iniesta, las moñas de Messi. Era que podía hacer todo eso, y ganar.
“¿Por qué todo el mundo está pendiente del partido, hasta los que no les gusta el fútbol?” preguntaba una compañera de redacción. Y precisamente eso es lo que generó el Barsa en estos años. Porque más allá de las exageraciones que generó, del elogio fácil que se ganó por doquier aún derrotando a rivales muy inferiores, Barcelona cambió la historia del fútbol tal como la conocemos. ¿Por qué? Simplemente porque volvió a hacer divertido sentarse frente a una tele a mirar un partido de fútbol.
Nunca fui hincha de Barcelona. Pero me ganó con el tiempo. Porque reveló, en un fútbol –y un mundo- resultadista, cortoplacista, que piensa en los fines siempre antes que los medios; que es posible hacer las cosas bien. Que es posible respetar el espíritu de las cosas para lograr los objetivos. Que es posible que la improvisación se imponga por sobre la especulación. Que el arte puede con la industrialización monótona. Que todavía es posible jugar, porque el deporte, a pesar de los contratos multimillonarios, de las inversiones en bolsa, de los dopings, es un juego. Que es posible tocar, atacar, ir hacia adelante, sin importar las circunstancias. Así en el fútbol como en la vida.
Están los que dicen que lo que hizo hoy el Chelsea es válido, que es una estrategia legítima. Y sí, nadie puede decir que es antirreglamentario. Pero es triste. Igual que fue triste lo que hizo el Inter de Mourinho hace dos años. Traicionando el espíritu del juego, poniendo a sus 11 –luego 10- estrellas mundiales en pos de una misión: destruir y sacar réditos del error rival. La burda metáfora del especulador hecha carne.
Claro, no le voy a pedir a los hinchas de Chelsea que lo entiendan. Yo no lo entendí cuando Uruguay clasificó ante Argentina en la Copa América colgándose del travesaño. El razonamiento no es el de hincha, es el de quien prende la tele para ver fútbol y divertirse.
Eso que se vio del Chelsea, para mí, no es deporte. Y menos después de que un entrenador demostró que en el fútbol de alto nivel había algo más que el cattenaccio que se puso de moda en los 90 emulando a los 60, y que se tradujo en finales del Mundiales que resultaron en bodrios horripilantes como la Alemania-Argentina del 90, o el Brasil-Italia del 94. Pep demostró que es posible jugar, arriesgar, respetar un estilo.
Es paradójico. El principal legado de este Barcelona fue que no se tiene que ganar a cualquier precio; sin embargo, sin ganar, el legado ya no es lo mismo. Sin triunfos, lo del Barcelona se vuelve el Arsenal: el hermoso espectáculo que no gana nada.
¿Importa ganar? ¿O importa el fútbol, sin importar las consecuencias? A algunos, Barcelona nos seguirá arrancando sonrisas. Pero para ganarle la discusión fría a esos que dicen “es el fútbol” y elogian a Di Matteo, como antes lo hicieron con Mourinho o Helenio Herrera, no alcanzará. En esa pelea, los que gustamos del fútbol como juego hemos perdido tanto como Guardiola y Messi.
Quizás hoy hayamos visto límite de este Barsa. Quizás el fútbol no pueda ganar siempre, cuando enfrente se le aparece el no-fútbol. Quizás le hayan faltado los líderes anímicos que deben aparecer cuando el fútbol no sale. Quizás no hayan tenido el fuego necesario para darlo vuelta. Quizás los nervios le hagan ganado. O quizás, como a todo, a uno de los mejores equipos de la historia le haya llegado su hora.
Seguramente el Barsa seguirá jugando bien. Pero ya no será el mismo. En todo caso, será una nueva era. Y su gran prueba será, en el próximo partido decisivo, volver a demostrar ese arrojo, esa valentía. Siempre hay miedo a perder, el tema es no traicionar a los principios para sobrellevarlo.
Quedará en el que venga levantar el relevo, o el propio Barcelona, si consigue refundarse. Ante todo, los contemporáneos de este Barsa podremos decir que vimos escribirse una era del fútbol mundial.
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Jose Alves -
25.04.2012 - 13:30 hs
Esta crónica podría titularse "Yo vi jugar al Farsa", je je. Parecen los comentarios de mi señora que no entiende nada de fútbol. Si el reglamento de este juego dijera que avanza el que toca y toca o el que tiene mas posesión de pelota, no habrían 100 millones de personas mirándolo, porque ya se sabría quien gana. Como dijo el maestro Tabárez, gana el que es mas eficaz en destruir la estrategia del rival e imponer la propia. Así de simple. El asunto es ver como se hace eso. Es mas emocionante ver un contraataque fulminante y eficaz, como el del gol de Ramires, que ver media hora de toque y toque y mas toque. Obvio que no soy "Chelsista", sino que aprecio el fútbol en todas sus dimensiones, y no solo en el juego vistoso.
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Alejo Carbonero -
25.04.2012 - 11:58 hs
de acuerdo con la mayoria, no con el redactor de la nota. El futbol no es un deporte solo de ataque, si todos jugaran como el barcelona, serian partidos de 10 a 8, como si fuera futbol de salon. En el futbol no solo se juega a hacer goles, tambien hay que evitar que te los hagan, y para algunos esto es mas importante que hacerlos. Y todo es valido, en el deporte se busca un resultado, ganar. Y no me podes hablar de no-futbol del chelsea, cuando hicieron 3 goles fantasticos en esta semifinal, jugadas colectivas explosivas perfectamente ejecutadas. En fin, a mi no me gustaba ver al barcelona, era aburrido, demasiado toque intrancendente, esperando en algun momento lograr el espacio para hacer el gol, cuando los cuadros se cerraban atras, parecia un calentamineto, como sucedio ayer.
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Ignacio Tocchetto -
25.04.2012 - 09:48 hs
yo lo vi!!! pero por tv:(
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MARCOS LATAPIE -
25.04.2012 - 09:02 hs
Comparto con Horacio y Daniel, y acoto algo...., en un pasaje de la nota hablás de que Uruguay clasificó contra Argentina colgado del travesaño?? si estás hablando de la copa américa 2011 creo que deberías ver el partido de nuevo, y fijarte cuántos goles erró Uruguay con un hombre de menos, es cierto que lo pudo haber perdido en muchas oportunidades, pero también lo pudo haber ganado dentro de los noventa en muchas otras.
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Horacio Vico -
25.04.2012 - 08:46 hs
No estoy de acuerdo, el fútbol de Barcelona es muy vistoso, pero en lo personal llega un momento que me aburre. El fútbol no tiene por qué ser sólo tocar y tocar e intentar hacer el gol con un toque corto adentro del arco. No prueban un tiro de afuera ni por decreto, siempre la misma fórmula del tiqui-taca. Muy vistoso, pero repetitivo. Ayer demostraron que en defensa están muy flojos, como dice Daniel eso también es parte del fútbol y POR SUPUESTO es deporte. El Chelsea ganó merecidamente, desde la propuesta técnica que planteó hasta la ejecución que fue buena, y le remontó un marcador adverso nada menos que al Barsa en el Camp Nou.
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Daniel Barcia -
25.04.2012 - 01:21 hs
Ignacio me sorprende tu limitado y selectivo gusto por cierto modelo futbolístico. Entretiene ver al Barcelona, muestra buen espectáculo, no lo niego, festejé muchas jugadas del barza hoy, ¿pero no aburre ver siempre la misma película con el mismo final? Discrepo con tu opinión extremista del deporte y la "tristeza" por defender. El Chelsea sí hizo deporte y, en mi parecer, no fue nada triste, dio clase de como defender, aspecto importante y atractivo del fútbol también. Creo de un pensamiento simplista considerar solo de juego agradable a la vista jugadas de 20 toques con paredes y firuletes. ¿Acaso no es entretenido ver como un equipo, con notorias carencias técnicas y con un hombre menos se las arregla para contrarrestar esos circuitos con un hombre de menos? No es entretenido ver cómo David mata a Goliat? cómo se remonta un 0-2 ? cómo lo imprevisto pasa? cómo las apuestas a veces la gana el que va de punto? Lo lindo del fútbol es que no existe una única formula para ganar y hay pluradiad de gustos.






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