Agro - Informe
El trigo se enfría y la soja se calienta
Las apuestas de los cultivos de invierno van en dos sentidos: diversificar con cebada y colza o esperar a la soja de primera
Tras alcanzar los dos millones de toneladas producidas el año pasado, un récord histórico de producción, el trigo en Uruguay hace una pausa. El área bajará reflejando la presión de factores locales e internacionales que llevan a los productores a la cautela y a la diversificación.
El del trigo es un caso con similitudes con el arroz. Los cereales en los que todavía el uso energético es menor, son vulnerables. En un mundo –y un país– en los que los costos van en fuerte ascenso, producir trigo y arroz implica apostar a un margen más reducido, a un rinde alto y a enmarcar los cultivos en rotaciones ya sea con otros cultivos o ganadería de manera que la rentabilidad venga del conjunto y no dependa exclusivamente del cultivo. En el caso de Uruguay, sembrar lejos de los puertos, dado el alto costo de los fletes, se vuelve casi imposible.
Ambos granos tienen un nivel de reservas que va en ascenso. En el caso del trigo, la ex Unión Soviética y Australia vienen creciendo productivamente y han sido un motor para que el mundo se aleje de los temores de 2008 cuando el desabastecimiento hizo estallar los precios. Esa es una situación que el mundo entero busca evitar. Los altos precios en granos básicos llevaron a las multitudes en el mundo árabe a salir a las calles, protestar y voltear gobiernos.
Hoy la realidad para el trigo es otra. China se autoabastece. EEUU tiene un buen cultivo en curso. El trigo europeo, aunque fue castigado por la sequía, viene recuperándose. Australia volverá a tener una gran cosecha. Las reservas mundiales están por encima de los 200 millones de toneladas por primera vez en este siglo. Los precios, aunque mucho mejores que los del siglo XX, no despegan de US$ 220 por tonelada. Y eso no es suficiente para vencer con claridad al costo Uruguay. Ni para competir con una soja de más de US$ 520, como se ha pagado esta semana.
Por eso la siembra de trigo que está empezando será menor a la del año pasado. Pero no alejará a Uruguay de una posición sólida como exportador y especialmente lo mantendrá como un abastecedor importante para la molinería brasileña que año tras año va confiando en el producto uruguayo. Uruguay seguirá exportando más de un millón de toneladas.
La zafra uruguaya depende de cuatro factores para lograr un buen resultado en 2012.
En primer lugar, que la productividad siga creciendo y se acerque en forma estable a los 4.000 kilos por hectárea. Hay materiales genéticos nuevos, que están permitiendo rindes superiores a los históricos. Y hay más interés que antes por la genética del trigo, entre otras cosas, justamente por la mayor área. Hay un manejo más cuidadoso y este año solo se sembrará en chacras de buen potencial.
Este año, los agricultores van a poder contar con una siembra en fecha óptima. Hay humedad en los suelos, pero no hay lluvias. El comienzo de mayo será seco, de modo que podrán cosecharse rápidamente los cultivos de verano y sembrarse durante mayo buena parte de los cultivos de invierno. Ese es un factor favorable para el rendimiento potencial del cultivo.
El segundo factor potencialmente a favor será una nueva disminución en la siembra del trigo en Argentina. Se sumará al descenso en el área uruguaya para generar un saldo exportable menor al del año pasado en la región y una potencialmente mejor entrada del grano uruguayo en Brasil.
Por ahora en ambos países se estima una baja de 20% del área de siembra. Llegado el momento puede aparecer la tentación de no dejar pasar la fecha de siembra o no derivar tanto a cebada y colza. También en Argentina –y con mucha más fuerza que en Uruguay– van a crecer los dos cultivos alternativos al trigo.
El tercer factor a considerar para un potencial margen favorable para el trigo es el de un problema climático en el hemisferio norte que reduzca la cosecha.
En un mundo que tiene un clima cada vez más errático, la frecuencia de un fenómeno extremo es alta. Europa ya estuvo afectada por heladas tardías. Tendrá una cosecha apenas mediocre, como la del año pasado. Por el momento, EEUU y Australia se encaminan a grandes cosechas, lo mismo que la ex Unión Soviética. Pero cualquier inconveniente hará saltar los precios, porque el stock general de granos es bajo.
El cuarto elemento a seguir es la actitud de los importadores brasileños. Para 2012 están bastante bien abastecidos. Contarán muy posiblemente con un grano disponible a precios accesibles fuera de la región. Tendrán poca disponibilidad de trigo argentino. ¿Vendrán a comprar a Uruguay en los próximos meses? Esa es una interrogante clave que puede dar un empuje al precio del trigo que todavía está almacenado de la cosecha pasada. Es importante que sea reducida la cantidad de trigo que queda guardada de una zafra a la siguiente para un eventual rebote de precios en 2013.
Un quinto factor es el maíz. En gran medida, los precios del trigo seguirán a los del cereal de verano. Y hay aquí otro aspecto clave que habrá que observar a lo largo de 2012. El área sembrada de maíz de EEUU es la mayor desde 1937. Potencialmente será un gran cultivo, porque además está siendo sembrado en la época óptima. Si su desarrollo es favorable, habrá un menor uso de trigo en la alimentación animal y por lo tanto, será un factor estabilizador de los precios. También en este caso cualquier inconveniente hará saltar los precios del maíz, dadas las muy bajas reservas del grano en EEUU. Y una situación de ese tipo arrastrará al trigo. Pero estas son conjeturas.
Por ahora, el escenario más probable para el cereal es de calma. Hoy se puede colocar a US$ 220 por tonelada.
Permanecerá lejos de los US$ 300 que alcanzó en algún momento de 2011. Pero a la vez se mantiene bastante por encima de los US$ 180 que tuvo al final del año pasado.
Es una zafra para guiarse mucho más por lo agronómico que por lo comercial. Si el trigo cumple una función en la rotación, agrega materia orgánica, diluye costos, y por ser sembrado en fecha y chacra apropiada, es un caso. Si se va a sembrar con la esperanza de un margen abultado, o en zonas marginales pasa a ser riesgoso.
El mundo precisa más oleaginosos, por el quiebre de la zafra sojera de Brasil, Argentina y Paraguay. También ha tenido problemas el cultivo de colza en el hemisferio Norte. Por eso la soja vale más del doble que el trigo, tentando a los productores uruguayos a postergar la siembra hasta la primavera y apostar a la soja. Por un tiempo no habrá un premio extraordinario en el precio del trigo. Con la soja superando los US$ 530 puesta en Nueva Palmira, el mayor precio desde 2008, será difícil convencer a los productores que siembren un grano que difícilmente llegue a la mitad de ese precio. Tal vez una cosecha veloz de verano y buenas condiciones climáticas sean un argumento válido, pero no para quienes estén lejos de puertos.
Viene un período de sustitución de cereales no energéticos por oleaginosas y maíz. Más soja, más colza, más cebada forrajera. Esta zafra de invierno no será la excepción. Bajará el área de trigo en Uruguay y Argentina y los precios interesantes volverán en 2013, porque el saldo exportable de Uruguay y Argentina será escaso en comparación con las necesidades brasileñas. Para el 2012, la calma del precio del trigo contrastará con la furia que muestra la soja. A no ser que un cisne negro, llámese sequía o calor excesivo, se cruce antes en el camino del trigo del hemisferio Norte.
Cebada y colza ocupan lo que el trigo deja.
La mejora en las condiciones comerciales y el vínculo del precio con la cotización del trigo en posición diciembre han devuelto interés en la cebada.
Roberto Lingeri consideró que “la cebada tiene un escenario un poquito mejor, capaz que puede llegar a las 150.000 hectáreas”, y que el tema colza “es un poco más errático. Ojalá que se mantengan las áreas del año pasado”.
Pablo Quintana consideró que en la cebada, teniendo en cuenta las malterías, se va a sembrar el área prevista, presupuestada año a año, entre 120 y 125 mil hectáreas, la capacidad de malteo mínima que tienen que tener para sus plantas. “Y el negocio de la cebada, por cotizar en Chicago, tiene otra claridad, está siendo más visible que el negocio del trigo, que ya los exportadores tampoco están fijando un precio futuro. Entonces, la cebada seguramente no baje el área y el trigo sí”, concluyó.
A esa área se agrega la cebada forrajera que gradualmente va ganando espacios. “Nosotros vendimos toda la semilla de cebada forrajera, para un área de 12.000 hectáreas, hay cosas muy interesantes para hacer por esa vía”, explicó Roberto Robino, asesor técnico de la empresa semillerista Greissig y Elirzazú.
Entre productores la actitud es la cautela.
La actitud de muchos productores es cosechar el maíz, el sorgo y la soja y luego esperar. Pero a medida que pasan los días y el precio del trigo no se mueve, las decisiones se van tomando. Esta semana por ejemplo la soja marcó nuevos máximos en Chicago desde 2008, la producción de soja volvió a ser corregida a la baja en Argentina y los mercados aumentaron su nerviosismo. Las señales para el trigo son mucho más tranquilas. Y muchos productores reaccionan en consecuencia. Es el caso, por ejemplo, de Miguel Carballal, presidente de la Asociación Uruguaya pro Siembra Directa (Ausid): “nuestro plan inicial de siembra lo estamos retocando, disminuyendo lo que es el área de trigo, incrementando un poco el área de cebada y mantenemos el área de canola que tenemos previsto. En resumen es achicar el área de invierno”, explicó.
“Con costos que están subiendo, donde está incidiendo mucho los combustibles, los servicios: fumigación, cosecha y fletes, nuestros rendimientos de equilibrio tendrían que andar en los 4 mil kilos la ha. Y no siempre es fácil sacar ese promedio”, explicó.
Entre quienes venden insumos la impresión es bastante generalizada: el área muy posiblemente caiga alrededor de 20%. Significará pasar de 600 mil a 500 mil ha.
Sergio Suárez Cibils, gerente comercial de Isusa, explicó que la demanda por fertilizantes está siendo fuerte aunque tardía con respecto a años anteriores, cuando para cultivos de invierno se había establecido bastante antes. “Este año con algunas dudas de los productores con respecto a las áreas de siembra y un proceso de baja en los precios de los fertilizantes, los negocios del insumo recién se están concretando ahora, ya sobre la fecha de los cultivos”, dijo.
Roberto Lingeri, encargado de ventas de Grupo Macció para la zona sur, dijo que hay mucha gente que no ha tomado posición y que se encuentra “preocupada” ya que “si se larga a hacer el cultivo y se mantienen estos números, las rentabilidades van a ser escasas”.
Lingeri estimó que el área de trigo caería entre 20% y 30% y aclaró que la mitad de la superficie ya estaría asegurada “por la gente que ha tomado decisiones, ha comprado productos y ya tiene semilla propia, pero falta el resto que hay que definir, que es muy importante”.
El gerente comercial de Timac Agro, Pablo Quintana, consideró que habrá una baja del área de 20% y que los productores han decidido no sembrar en chacras donde los potenciales de rendimiento ya se conocen y son bajos, o donde la logística, por la lejanía a las plantas de recibo, generen un coste excesivo.




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