Nacional - MODELOS PEDAGÓGICOS
Instituto crecer
El alumno en conexión con su ser interior - El Prado
Tienen ocho años y están en tercer año de primaria del Instituto Crecer (Incre), pero ya saben muchas posiciones de yoga y Kung-fu y se los ve más que animados practicando este arte marcial. En yoga, incluso, se animan a inventar posturas, como la del “koala”, que creó uno de los niños, imitando la forma que tienen los marsupiales de abrazar a los árboles. Aunque ellos parecen interpretar estas actividades como un juego, para Incre son, en realidad, parte fundamental de su filosofía pedagógica y de vida.
Durante las mañanas, el centro educativo –que cuenta con 206 alumnos repartidos entre nivel inicial, primaria y secundaria– mantiene una estructura tradicional, pero en las tardes se le agregan, a las tareas anteriormente mencionadas, meditación, aikido, ludosofía, huerta y otras tareas pensadas para lograr centrar la energía, el autocontrol y la inteligencia emocional de los alumnos. También se le da mucha importancia a las diciplinas que puedan conectar al niño con su “artista interno”, como la expresión corporal, el teatro y la danza.
“La educación clásica busca preparar a las personas para que puedan vivir en un mundo consumista, donde el tener pasa a ser un elemento clave en la felicidad humana. Para nosotros la clave no está en el tener sino en el ser y en que cada uno pueda conectarse consigo mismo”, destaca Miguel Ángel Domínguez, uno de los directores del establecimiento.
Incre intenta no fomentar la competencia y por eso no se utilizan notas en primaria, pero se les entrega a los padres una carpeta de informes, donde el niño y la familia hacen su propia evaluación. Los padres también participan realizando talleres mensuales.
Los alumnos tienen solo dos horas semanales de inglés, ya que no es fundamental para la propuesta pedagógica del colegio. Este año se incorporó para los alumnos de secundaria equinoterapia y es posible que también se agregue tela acrobática. El colegio cuenta, además, con un comedor donde se prepara comida vegetariana.
La propuesta de Incre requiere que los docentes, que trabajan con clases de 15 alumnos, estén consustanciados con la filosofía de la institución. “Acá el que no quiere remover cosas de sí mismo se va a sentir mal”, señala Domínguez.






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