Seisgrados - LACTANCIA MATERNA
Para madres e hijos
La importancia de la leche materna es indiscutible: provee muchos beneficios al niño. A través de la lactancia, la mujer se hace madre, y de esta manera se tranforma en el elemento equilibrante dentro de la estructura familiar
Amamantar a un hijo es mucho más que alimentarlo. Cada vez que das de mamar se entrega amor, cariño y dedicación, junto con la mejor leche de todas: “esa que tu cuerpo diseñó especialmente para tu bebé”. Si aún no sos mamá y está en tus planes, este For dummies te vendrá como anillo al dedo.
Para el resto (hombres inclusive) nunca está demás conocer este tipo de información. Cuánto más sepan, más van a poder acompañar en los momentos en los que la mamá alimenta a su hijo, momentos que a veces son sensibles y en los que siempre es más que bienvenido el apoyo de la pareja, amigos o familiares.
Como en todo lo que tiene que ver con la maternidad, pero en este caso especialmente, una sigue las reglas y los consejos del neonatólogo, las nurse, el pediatra, el ginecólogo y los manuales que quiera, pero al final (y al principio) del día, cada una sabe cómo es mejor para ella y para su bebé integrar estas reglas y cómo es mejor amamantar y vivir ese momento único.
Es fundamental no juzgarse, ni estresarse por nada. La leche va a bajar, aunque el parto haya sido por cesárea, y en el camino del aprendizaje ambos aportan, mamá y bebé.
En este For Dummies, las expertas Mara Castro y Laura Fazio, nos ayudan a entender, aprender e informarnos sobre un tema tan delicado y vital como la lactancia materna.
La leche materna es el alimento perfecto para tu hijo
La leche humana tiene características propias, está constituida por elementos nutritivos, enzimáticos e inmunológicos que aseguran un crecimiento y desarrollo óptimo del lactante.
Es un fluido vivo y cambiante que se adapta a los requerimientos nutricionales e inmunológicos del niño. Modifica su composición en la medida que el niño crece y necesita otros nutrientes y/o factores de protección.
La leche tiene variaciones a distintas horas del día, entre cada mamada, en una misma mamada y según el estado nutricional de la mujer. Los niños alimentados a pecho tienen un menor riesgo de obesidad en la edad adulta.
La lactancia materna genera un mejor desarrollo cerebral y de la retina y reduce el riesgo de sufrir enfermedades graves. Está siempre a una temperatura óptima, libre de contaminación, libre de manipulación, sin intermediarios, sin costos en el mejor envase del mundo: el pecho materno.
Los beneficios también son para la mujer
Después del nacimiento, el estímulo de succión del niño en el pecho de la mujer, libera cantidades necesarias de hormonas que facilitan la adecuada contracción del útero, evitando hemorragias. Se ha comprobado (en numerosos estudios de diversos países y culturas) una menor incidencia de enfermedades de los ovarios, del útero y especialmente de la propia glándula mamaria en la mujer que amamanta.
También durante la lactancia se ha comprobado una elevación del HDL (fracción “buena” del colesterol) que disminuye el riesgo de enfermedad de las arterias coronarias. Otro factor positivo del amamantamiento es el descenso rápido y sostenido del peso corporal materno.
Cómo hacerlo
Es importante que elijas la posición en la que te sientas más cómoda (acostada, sentada, sosteniendo al bebé con un almohadón, levantando las piernas con un banquito). Todo el cuerpo del bebé debe estar enfrentado a tu cuerpo, “panza con panza”. La boca y la mandíbula del bebé deben estar pegadas a tu pecho. La boca del bebé debe estar bien abierta tomando el pezón y la mayor parte de la areola (sus labios quedan como la boca de un pescado).Para retirar al bebé del pecho puedes poner el dedo en la comisura de sus labios para evitar que te lastime.
Rol de la familia
Si una mujer tiene más de un hijo, en cada nuevo nacimiento necesitará apoyo de su pareja y su familia; sobre todo en los primeros días de la llegada del bebé. Hay que darle confianza y seguridad. Es necesario escucharla, brindarle respaldo y nunca dudar de su capacidad de dar de mamar a su hijo.
Cada niño, como cualquier persona, tiene sus propios ritmos. Algunos mamarán con más frecuencia y más rápido y otros lo harán de forma más lenta y espaciada; esto no debe preocupar a la madre. Lo importante es dar de mamar cada vez que el bebé lo reclama; eso asegura que tome la cantidad de leche que necesita.
Para tener suficiente leche debes recordar que:
En los primeros días, los bebés piden el pecho más seguido, y esto ayuda a estimular la producción de leche.
Durante la noche es preciso amamantar al menos una vez.
Durante el primer mes, no debes dejar pasar más de 3 o 4 horas sin amamantar.
Es preciso alternar el pecho con el que comienzas a dar de mamar cada vez.
La leche del final de la mamada es la más rica en grasas, por lo que es bueno vaciar un pecho antes de ofrecer el otro.
Estarás amamantando correctamente cuando:
Puedas escuchar cuando el bebé traga
El bebé se muestre satisfecho
Cuando el bebé duerme tranquilo
Si el bebé aumenta bien de peso
Si los pañales están mojados cada vez que vayas a cambiarlos
Si tus pechos están sanos y no sientes dolor
Línea mamá 095 64 62 62
Desde el Ministerio de Salud y con el apoyo de una empresa de telefonía y una emergencia móvil, se inicia una estrategia en la cual se cuenta con el apoyo las 24 horas de especialistas en lactancia y nutrición en la primera infancia, los 365 días del año, desde donde se atienden consultas de todo el país que provienen tanto de las familias como de técnicos de la salud. Esto ha contribuido entre otras cosas a acercar a la comunidad una herramienta útil de bajo costo y que esta disponible siempre.






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