Estilo - LIBROS
Cómo no leer libros y salirse con la suya
En "Cómo hablar de libros que no se han leído", el autor Pierre Bayard aconseja superar la falta de lectura conociendo la influencia global del libro
Dentro de ambientes académicos y frente a ciertas personas en principio culturalmente cultivadas, no haber leído algún clásico de la literatura, sea Ulises de Joyce o el Quijote de la Mancha, es casi herético.
Para ese tipo de situaciones se editó un libro que aborda especialmente este tema tabú: cómo evitar la vergüenza de develar no haber leído ese libro que marcó la historia mundial.
How To Talk About Books You Haven’t Read –Cómo hablar de libros que no se han leído– es paradójicamente un libro escrito por Pierre Bayard, psicólogo y profesor de literatura de la Universidad de París. Y, si se toman las cifras develadas sobre la lectura de los uruguayos, puede ser de gran utilidad para salir airoso de esas circunstancias de presión cultural.
Antes de entrar en el libro, no está mal repasar cuánto leen los uruguayos. Un informe de 2012 revelado por el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc) señala que en Uruguay, 34% de la población no lee libros. Regionalmente se encuentra octavo, en una lista que lidera México con 73% de no lectores. Brasil y Argentina se encuentran tercero y cuarto respectivamente con 50% y 45% respectivamente.
Esta cifra es igual a la publicada en el informe Imaginarios y consumo cultural de 2009 de a Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de la República, el último de su tipo hasta ahora.
Este estudio indicó que el 34,2% de la población nunca lee libros, frente a 50,8% que lee de uno a varios al año. El informe observa además que desde 2002 el índice de lectura bajó para quienes leen varios libros al año. Del 30% registrado al comienzo de la década, pasó a 24,5% hacia el final. En concordancia, se determinó que aumentó en 5,2% la cantidad de personas que nunca leen. De 29% en 2002 pasó a 34,2% en 2009.
Entidades como la Cámara del Libro local no manejan información al respecto, según aseguraron desde allí ante el pedido de El Observador.
Cómo no leer
En Cómo hablar de libros que no se han leído, el autor afirma que la “no lectura” es básicamente una posibilidad: ofrece otro tipo de acercamiento a los libros permitiendo relacionarse con ellos de diferentes maneras y que pueden ser separadas en categorías: “Libros que leí; libros que hojeé; libros de los que escuché hablar; libros que ya olvidé; y libros que nunca abrí”.
El autor afirma que nuestra cultura tiene ciertas “obligaciones y prohibiciones” que hacen imperativa la mentira sobre los libros que se han leído, siendo las mentiras en directa proporcionalidad a la importancia percibida sobre esos libros.
De acuerdo con esto, Bayard defiende la falta de lectura, afirmando que “no es solo la ausencia de lectura. Es una genuina actividad que consiste en adoptar una postura firme en relación a la inmensa marea de libros y que nos protege de ahogarnos”. La cultura, agrega, es sobre todas las cosas una cuestión de orientación, y ser cultivado culturalmente requiere del conocimiento del sistema global para ubicar cada elemento en relación con otros.
“El interior de un libro es menos importante que su exterior. O si lo prefiere, el interior del libro es su exterior, ya que lo que cuenta en un libro son los libros que se encuentran a su lado”, sostiene Bayard.
Esto significa que, dentro de la llamada “biblioteca colectiva” no es necesario conocer en profundidad cada uno de sus elementos, pero sí saber su lugar e importancia en relación a los otros.
Sin embargo, antes de lograr todo esto, Bayard afirma que “para hablar sin vergüenzas de un libro que no hayamos leído, tenemos entonces que liberarnos de la imagen opresiva de la cultura literaria”.
Si bien siempre y bajo cualquier circunstacia es mejor leer, el autor acerca otra visión por lo menos inesperada para abordar esta problemática.
Cómo...
Editado en 2007, puede encontrarse en plaza con una variedad de precios, dependiendo de su edición.




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