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- MEDIO ORIENTE

Fracasa misión de Annan y Siria queda al borde de la guerra civil

Represión. Ayer hubo 63 rebeldes muertos en los enfrentamientos con el gobierno

- 11.03.2012, hs

Desde que empezó el conflicto entre el gobierno y la oposición popular en Siria se cuentan 7.500 muertos, según datos de la ONU, cifra que asciende a los 8.500 según los grupos opositores. Las presiones internacionales e intentos de mediación no han dado resultados visibles y la actual visita del enviado de las Naciones Unidas y la Liga Árabe para mediar en el conflicto, Kofi Annan, no parece que sea la excepción.

Annan se reunió ayer con el presidente sirio Bachar al Asad pero fue un diálogo de sordos. Annan pretendía que se dieran “pasos concretos” para detener “la violencia y las matanzas”, en tanto que Al Asad manifestó que “ningún diálogo político puede tener éxito mientras haya grupos terroristas armados que propagan el caos y la desestabilización con ataques a civiles y militares”.

 Entre tanto, las fuerzas del gobierno bombardeaban la ciudad de Idlib, donde se mantenían las protestas por la violencia del aplastamiento de las resistencia en Homs, y mataban a decenas de civiles. También hubo enfrentamientos en Deraa, Homs y Deir Zur. Según fuentes opositoras, el total de manifestantes y rebeldes muertos durante la jornada fue  de 63.

Los rebeldes del Ejército Libre Sirio anunciaron que habían derribado un helicóptero militar y destruído dos tanques de las fuerzas armadas en una zona montañosa en el norte de Idleb.
Estas infornaciones no pudieron ser confirmadas de forma independiente, a causa de las severas restricciones que el gobierno sirio le impone a los periodistas para ejercer su trabajo.

Annan tiene previsto proseguir hoy las conversaciones con Al Asad, pero el escepticismo sobre los resultados es importante. El enviado de la ONU ha hablado de la “necesidad de reformas”, y eso irritó a varios dirigentes de la oposicion en el exilio, como el líder del Consejo Nacional Sirio, Burhan Ghaliun, quien rechazó el llamamiento al diálogo del ex secretario general de la ONU y dijo  que cualquier solución a la crisis requiere presión militar sobre el régimen.

Algunos opositores al régimen residentes en Siria, sin embargo,  accedieron a reunirse con Annan y consideraron que su llegada era “oportuna”. Abdelaziz al Jayer, del Consejo de Coordinación Nacional, consideró que en estos momentos “no es posible un diálogo con las autoridades, aunque hay que trabajar para que lo sea en el futuro”. Para ello, “el régimen debe cesar los ataques contra los civiles y permitir la llegada de ayuda humanitaria y médica a las zonas en desastre, además de liberar a los prisioneros políticos”, puntualizó.

Otros intentos extranjeros.

Rusia ha acordado con los países árabes un plan de cinco puntos para dar una salida a la crisis en Siria, según anunció el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, en una rueda de prensa en El Cairo.

La iniciativa contempla el cese de la violencia “sea cual sea su origen”, la creación de un mecanismo neutral que supervise el alto el fuego y la no intervención extranjera, explicó Lavrov tras reunirse ayer con sus homólogos árabes en la capital egipcia.

Además, estipula la llegada de ayuda humanitaria “sin obstáculos” a la población civil y el respaldo a la misión del enviado especial de la ONU y la Liga Árabe, Kofi Annan, para lanzar un diálogo entre Damasco y la oposición, basado en las resoluciones de ambos organismos.

El jefe de la diplomacia rusa calificó los contactos de ayer de “francos e importantes”, porque suponen un mensaje claro dirigido a todas las partes sirias, y expresó su esperanza de que la misión de Annan conduzca al comienzo de un diálogo.

La fórmula propuesta para solucionar la crisis es similar a la propuesta china aceptada hace tres días por el régimen de Damasco, que incluye puntos parecidos. Ayer, Moscú rechazó el nuevo proyecto de resolución sobre Siria propuesto por Estados Unidos para su aprobación en el Consejo de Seguridad de la ONU, porque no llama a ambas partes en conflicto a dar pasos para el fin de la violencia.

Los analistas internacionales consideran que el gesto de Rusia es especialmente significativo porque Moscú es uno de los pocos amigos que le quedan a Al Asad en la comunidad internacional y su papel se considera clave.

Sin embargo, tanto Rusia como China vetaron una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que apoyaba una iniciativa de la Liga Árabe que exigía que Al Asad abandonara el poder como condición para que el país iniciara la transición a la democracia. (El Observador y agencias).