Un atropello a Defensor
La falta de fechas para definir el Campeonato Uruguayo antes del 2 de junio, condujo a que dirigentes de Peñarol orquesten una movida para perjudicar a los violetas, que la AUF no puede permitir
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05
2013
Es parte de la gimnasia de la Asociación Uruguaya de Fútbol, fijar los torneos y empezar una o dos semanas después. También, acomodar los calendarios de alguna forma para terminar en fecha, aunque en el camino salgan perjudicados algunos clubes, generalmente los más débiles. En el final de la temporada 2012-2013, como no podía ser de otra forma, la definición –salvo que Peñarol repita el título y gane el Clausura– promete ser un mamarracho, porque los dirigentes de los clubes (hay que remarcar que los de los clubes, porque los neutrales y los de la Mesa ejecutiva advirtieron sobre esto que está sucediendo en estos días) votaron el calendario. Están exentos unos pocos clubes que se negaron a aprobarlo, como por ejemplo Liverpool.
A tres jornadas del final del Clausura, no dan las fechas para terminar el Uruguayo el 2 de junio, como se había previsto originalmente. Esto sucede porque los clubes postergaron dos semanas el inicio de la temporada, y como la mayoría de los dirigentes piensa en el inicio y no en el final, el torneo local está al borde de otro papelón.
A qué condujo esta situación, a que Peñarol (a través de su delegado, Campomar, y de su representante en la Mesa Ejecutiva, Rafael Fernández) propusiera una definición que perjudica abierta y burdamente a Defensor Sporting. Quiere que, en caso de que los violetas disputen el título del Uruguayo, afronten los partidos sin sus jugadores sub 20 que van a estar afectados a la selección que disputará el Mundial. Es un reverendo disparate lo que propone Peñarol. Injusto por donde se mire y un atropello a los violetas. Hasta el propio técnico Da Silva, ahora en el lado más cómodo de la historia, se prestó para el show cuando dijo que si era necesario él jugaba las finales sin los sub 20. Claro, ¡cómo no va a jugar sin los pibes mundialistas si tiene uno solo, y su posible rival cuatro!
Una vez más el calendario del Uruguayo fue mal confeccionado por los clubes, que no aceptaron la propuesta de la Mesa Ejecutiva y atendiendo intereses mezquinos (si no tienen dinero que no jueguen), postergaron dos semanas el inicio del Clausura, y ahora en 15 días quieren resolver lo que no hicieron al comienzo de la temporada.
Aunque sea un mamarracho que el Uruguayo se defina en la segunda quincena de julio, porque si eso sucede sin dudas será ridículo, aunque Peñarol y el o los otros finalistas tengan que pagar más dinero para extender los contratos, el torneo se tiene que definir antes del 2 de junio como estaba pactado o después del Mundial sub 20 si los finalistas sufren ausencias determinantes. Y Defensor Sporting, River Plate o quien sea el finalista, deben hacer valer sus derechos. La AUF ya no vive la década de 1960.
05
2013
Desde que en 2005 una comisión de notables de Defensor Sporting decidió que el plantel principal de fútbol de la institución no debía presentarse a jugar frente a Nacional la final del Campeonato Uruguayo Especial –determinación que entendí fue uno de los errores históricos más importantes del club–, espero que los dirigentes fusionados salgan a expresarse con el mismo énfasis cuando son beneficiados por fallos arbitrales, o por los tribunales.
A que viene esto, a que el Tribunal de Penas de la FUBB resolvió el domingo de noche sancionar al alero-pívot de Aguada, Smith, con una merecida suspensión de cuatro partidos porque agredió con un cabezazo a Hamilton, que le impide jugar la finalísima del lunes en el Palacio Peñarol.
El tribunal no procedió de la misma forma con el jugador de Defensor Sporting, que fue el que inició el incidente con un codazo sobre el aguatero, y que provocó la injustificada reacción de Smith.
El primer error en el partido del viernes lo cometió el árbitro Arenas, que sancionó con falta antideportiva una acción que era de expulsión. Luego, el Tribunal, que recibió la denuncia de los árbitros, los descargos de los clubes y el video del partido, entendió que no merecía sanción, en una decisión que no comparto y considero no es justa.
En ningún momento pongo en duda lo resuelto sobre el caso de Smith, que cometió un error imperdonable, pero Hamilton debió seguir el mismo camino que el de Aguada. Por esa razón, el lunes se definirá el título de la Liga Uruguaya con un importante perjuicio para Aguada, que perdió a su segundo mejor exponente (el primero es García Morales), de gran incidencia en el juego de su equipo, y en un plantel muy reducido.
Si Aguada procediera igual que Defensor Sporting en 2005, porque lo que sucedió el viernes puede ser tan determinante como lo del Uruguayo Especial, hoy debería resolver no presentarse a jugar la final. Pero como el deporte es eso, aciertos y errores humanos que a veces benefician y otras perjudican, a pesar de la injusticia deportiva, el equipo dirigido por Espíndola tendrá que salir a pelear su chance de acceder al título, aunque esté en desventaja.
Me quiero detener en un aspecto que considero importante: podrán decir que lo que hizo Gustavo Méndez fue más grave que el error de Arenas, aunque son matices. No obstante creo que lo de 2005 y lo del viernes tiene similar incidencia, porque a Aguada sin Smith se le reducen considerablemente las posibilidades de pelear de igual a igual con su rival por el título, de la misma forma que a Defensor Sporting le sacaron el Uruguayo Especial de las manos.
Por esa razón, lo que sigo esperando después de aquel 2005 en el que protestaron enérgicamente porque fueron despojados, es que los dirigentes de Defensor Sporting manifiesten públicamente los agradecimientos cuando son beneficiados con decisiones arbitrales, como en la primera Liga Uruguaya que conquistaron, el viernes cuando no expulsaron a Hamilton y en un montón de circunstancias que se repiten en los partidos de fútbol y básquetbol. Aún no los escuché.
04
2013
La ira de Fernando Morena en el final del partido del domingo en el estadio Luis Franzini, cuando inesperadamente y burlando todos los controles ingresó a la cancha a imponerle al línea lo que debía realizar para continuar el juego, en un lugar en el que nada tenía que hacer el ídolo de los aurinegros, refleja el estado de ánimo de Peñarol. El de una institución irascible, de una fragilidad extrema. De un club que está desbordado por la necesidad de ganar y en el que, la ansiedad, el nerviosismo y la presión le llevan a recorrer caminos que no son los adecuados.
Tras la eliminación de la Copa, escribí que fue lo mejor que le pudo pasar a Peñarol, porque el equipo no jugaba convencido de hacer un buen papel en la Libertadores y consideraba que, de esa forma, se sacaba un problema de encima para abocarse a su gran aspiración: cortar el trienio de Nacional. Volver a jugar el Uruguayo, disputar un partido por semana, descansar y concentrarse en una sola competencia debía resultar un camino sin obstáculos para el título. Sin embargo, por ahora es un tortuoso recorrido en el que Damiani y Da Silva son los que llevan la peor parte.
Después de la derrota frente a Racing, Damiani tuvo que salir a proteger al técnico, porque muchos dirigentes querían la salida del Polilla, como si fuera la solución a todos los problemas y como si no hubieran aprendido de todas las veces que repitieron las mismas experiencias y siempre terminaron acumulando fracasos.
Es por eso que considero que con ese entorno es imposible que Da Silva pueda dirigir tranquilo, y si pese a todo dirige, gana y saca campeón a su equipo, habrá conseguido el reto más difícil que cualquier otro entrenador se haya planteado en muchos años en el fútbol uruguayo.
Es cierto que Peñarol está jugando mal, pero de ahí a querer echar al técnico que se ganó el derecho a jugar las finales es exagerado y propio de un club que está desquiciado.
Si quienes manejan a Peñarol no consiguen el equilibrio emocional y si los hinchas no tienen paciencia, será Peñarol mismo el que se devorará la posibilidad de lograr el título. Están a tiempo. Si hay finales, como todo parece, el título se resolverá en julio, y en esa época ya habrá pasado la crisis de estos días, si es que todavía confían en el trabajo de Da Silva.
En este momento tan particular de la interna mirasol, una buena lectura para los hinchas de Peñarol es lo que Da Silva dijo a El Observador en una entrevista que brindó el día posterior a la consagración del último Apertura. No tengo dudas que ayudará a reflexionar acerca de cómo vive el entrenador desde el banco de suplentes.
04
2013
Luis Suárez es así, un futbolista con unas condiciones naturales tremendas y un temperamento tan particular que muy pocos partidos le permitieron ser figura en el fútbol local y saltar al exterior. Es un jugador que en 2006 en Groningen de Holanda se dio de frente contra una realidad muy diferente, sufrió una transformación y se recibió de profesional cuando su entrenador lo mandó a Tercera y le hizo descubrir cuál era el camino para llegar a ser una figura mundial.
Suárez es un futbolista bárbaro, temperamental, goleador, el primer defensa de su equipo, tiene la virtud, por su carácter, de jugar desde el primer minuto hasta el último con la misma actitud e intensidad. Es pícaro -eso que nace, o no, con cada uno-, es intuitivo, es calentón y un rebelde que dentro de la cancha defiende su causa a cualquier precio, muchas veces sin medir las consecuencias. Porque también en el campo hace esos goles que llegan porque arriesga y se lanza sin importar nada. Por todo llegó a ser lo que es, uno de los máximos artilleros de la historia de la AUF con apenas 26 años y el mejor representante de la celeste a nivel mundial.
También, por su temperamento, Suárez es polémico e irracional en la cancha porque no mide sus acciones en el show más grande que existe en la actualidad, como el fútbol que está rodeado de cámaras de televisión. Y muchas veces se equivoca. No estuvo bien lo que hizo el domingo, como tampoco cuando mordió a un rival en Holanda, o cuando se involucró en un episodio de violencia en su etapa de juveniles en Nacional. Pero eso también es Suárez, y Liverpool compró el combo completo.
Hay que aceptarlo como es o dejarlo. Si alguien pretende que Suárez sea un santo adentro del campo, entonces tendrá que aceptar que no será él, que será otro jugador.
De todas formas, también alguien le tiene que explicar a Suárez, si es que ya no lo hicieron, que debe empezar a cuidar más su imagen porque desde que desembarcó en Inglaterra ingresó en una etapa de su carrera –por el nivel de exposición y porque es un modelo en todos los aspectos– en la que todo eso que le brindó su temperamento, también se lo puede quitar, o detener una carrera cuya proyección no tiene límites.
El propio Suárez tiene que resolver si quiere ser recordado como un extraordinario futbolista, o como un futbolista con unas condiciones brillantes, goleador notable, pero que quedó envuelto en tantas polémicas como mordidas pudo dar en las canchas.
04
2013
Empecemos por aceptar las propias limitaciones que planteó la selección que dirige Óscar Washington Tabárez para clasificar al Mundial de Brasil 2014, por errores del técnico, por la fallida renovación que no termina de concretarse en el combinado –excepto en el caso de Nicolás Lodeiro–, por los bajos rendimientos individuales, por el declive futbolístico que mostró la selección en los primeros meses de 2012 y la profunda crisis que atraviesa desde setiembre de ese año. Pero no todo se reduce a carencias propias, también hubo acciones ajenas a la selección que conspiran contra los éxitos de Uruguay en la carrera por llegar a Brasil.
En la última doble fecha de Eliminatorias, en marzo, Uruguay apenas rescató un empate ante Paraguay en el Estadio Centenario y ese partido marcó un punto de inflexión. En ese encuentro, el árbitro colombiano Roldán no pitó un clarísimo penal sobre Edinson Cavani. Si lo hubiera hecho, no solo cambiaba el resultado del partido, también, con el éxito, el talante de una selección que necesitaba una caricia y no otra cachetada.
Cuatro días después, en Santiago, Uruguay jugó muy mal ante Chile, pero el árbitro argentino Pitana no sancionó dos penales (el capitán Diego Lugano denuncia cuatro), que hubieran cambiado el resultado del partido.
Pocos días después la FIFA comenzó a estudiar de oficio la agresión de Luis Suárez al chileno Jara, un incidente que inició el futbolista trasandino pero sobre el que el órgano rector no abrió ningún expediente.
Hace dos semanas un jugador de la selección me dijo que una de las razones por la que los jueces estarían perjudicando a Uruguay es porque los rivales pagan una cuota a los árbitros, que la AUF se niega a hacerlo. Es grave la situación, pero no hay forma de comprobarlo, aunque con los perjuicios que sufrió Uruguay en estas Eliminatorias no sé si corrió dinero o no, pero que a la selección la están cocinando a fuego lento, no tengo dudas.
No me gusta responsabilizar a los árbitros de todo, porque como cualquier ser humano se puede equivocar, pero cuando todo parece orquestado para que Uruguay quede fuera del Mundial hay que dar un portazo.
Le queda poco margen a Uruguay para llegar a Brasil 2014, aunque tiene mucho para hacer en las próximas semanas antes del partido de junio ante Venezuela, sobre todo a nivel político para que los árbitros sean justos, por lo menos.
Luis Eduardo Inzaurralde, periodista, es editor de Deportes de El Observador desde enero de 2005
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