La inspiración según Gilbert
Según la autora Elizabeth Gilbert, el pavor y el calvario no sólo no ayudan a alimentar un proceso creativo, sino que lo congelan
*Por Inés Bortagaray
Para ella el genio no vive en una condición permanente e incondicional; el genio pasa, llega y acaso se va, y es importante aprovechar su visita.
Me gusta mucho esta charla sobre la inspiración. Me interesa su punto de vista sobre el asunto, su falta de cinismo para analizar cuestiones como el genio creativo y para admitir el miedo, pero también el placer de la escritura. No leí ninguna de sus novelas (estridentísimos best sellers) y no vi la película que se hizo a partir de Eat, pray, love. Creo que en el fondo no lo hago por las pocas expectativas que tengo de que me gusten (y no quisiera que eso altere de algún modo mi disfrute por esta charla, un disfrute que pese al tiempo se mantiene intacto).
Me excusaré: ante la maraña de posibilidades cinéfilas y literarias es difícil evitar a rajatabla los prejuicios (la verdad es que a veces nos ayudan como atajos para acercarnos a lo que nos emociona sin tantas burocracias bienpensantes que de otro modo nos harían perdernos ante una estantería de libros sobre cómo-eliminar-arrugas-y-tener-una-dentadura-que-encandile, o temas aledaños).
Ver la charla de Gilbert sobre la inspiración es una bonita inversión y una experiencia alentadora, entre otras razones porque está en las antípodas del pensamiento de la aflicción (el artista debe sufrir durante el proceso creativo; el padecimiento es el material más noble para construir una obra de arte).
Con un estilo claro, preciso y amable, la escritora avanza sobre estos mitos del suplicio en la creación artística, indaga en distintas apreciaciones sobre el genio creativo como algo esencialmente misterioso que está más emparentado con algo que se posa sobre nosotros y prosigue, que con un talento invariable e inexpugnable, algo que está escindido del ego y en cierta medida de nuestra voluntad, y que implica un proceso lleno de dudas pero también de regocijo.
Gilbert analiza finalmente la posibilidad de encontrar, durante el trabajo, algo semejante a la iluminación (en una reflexión que recuerda a Picasso y esta frase que se usa tanto como aforismo: si viene la inspiración, que te encuentre trabajando).
*Inés Bortagaray es escritora y guionista.





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