19 de agosto de 2026 7:40 hs

La Cámara de Senadores aprobó este martes por unanimidad un proyecto de ley que habilita a madres, padres y responsables de niños, niñas y adolescentes a ausentarse de sus trabajos para participar en actividades de los centros educativos a los que asisten sus hijos.

La iniciativa, que obtuvo media sanción y ahora deberá ser considerada por la Cámara de Diputados, establece un máximo de ocho horas al año, sin que la ausencia implique una pérdida económica para el trabajador.

Para hacer uso del beneficio, los trabajadores deberán avisar a sus empleadores con al menos dos días de anticipación y posteriormente presentar un certificado expedido por el centro educativo que acredite su participación en la actividad.

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Durante el tratamiento parlamentario, la oposición planteó un texto sustitutivo que fue aprobado y estableció que las ocho horas no podrán utilizarse en una única oportunidad. De esta forma, se podrá disponer de un máximo de cuatro horas por cada actividad educativa.

En la exposición de motivos del proyecto se sostiene que la participación de madres y padres en estas instancias “redunda evidentemente de manera positiva en el sentir y desarrollo emocional de la familia y también genera mayor y mejor conocimiento y relacionamiento en la comunidad educativa en su conjunto”.

El impacto de la ausencia de los padres en los niños

El senador del Frente Amplio Gustavo González, autor del proyecto, defendió la iniciativa durante la sesión y señaló que “la ausencia recurrente de los padres en eventos escolares puede generar muchas veces sentimientos de abandono y baja estima en los niños, niñas y adolescentes”, que “se manifiesta a través de trastornos de ansiedad, retraimiento social y desmotivación escolar o liceal”.

“El niño puede percibir que no es lo suficientemente importante para sus padres, lo que afecta directamente su autovaloración”, afirmó González.

El legislador agregó que “la constante incertidumbre de si sus padres asistirán o no deriva en estrés infantil y ansiedad anticipatoria”.

González sostuvo además que el nuevo derecho tendría especial importancia para las familias de menores recursos, cuyos integrantes muchas veces no pueden participar de las actividades educativas debido a sus extensas jornadas laborales.

“La educación no se agota en el aula”

La senadora frenteamplista Constanza Moreira señaló durante la discusión que la educación “no se agota en el aula”, sino que “requiere la participación y el involucramiento de las personas adultas”.

Moreira sostuvo además que el centro educativo no debe ser considerado únicamente como un lugar de formación, sino también como un espacio de “socialización y convivencia”.

Por su parte, la senadora Blanca Rodríguez afirmó que la aprobación “es una buena noticia sobre todo para los niños y las niñas, que tanta ilusión ponen cuando preparan sus actos”.

Rodríguez destacó que la medida es importante “para la salud emocional y afectiva de los niños” y también para sus padres y madres, debido a “la culpa” que puede generar no poder concurrir a estas instancias. Asimismo, consideró que supone un aporte a la “construcción del sentido de comunidad educativa”.

El respaldo de la oposición

El proyecto recibió el apoyo de todos los partidos representados en el Senado. El senador nacionalista Rodrigo Blás reconoció que la iniciativa supone “una imposición para la empresa”, debido a que los empleadores deberán asumir el costo de esas ausencias, pero consideró que en este caso “sí vale la imposición”.

En la misma línea, el senador colorado Robert Silva sostuvo que el proyecto no establece “un privilegio”, sino el “fortalecimiento del vínculo entre los niños, los adolescentes y sus familias”.

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