5 cosas que hacen de "La sustancia" uno de los fenómenos cinematográficos del año
Dirigida por Coralie Fargeat y protagonizada por Demi Moore, la película sorprendió al público con una arriesgada apuesta visual y un agudo comentario sobre cómo nos relacionamos con nuestra propia imagen.
28 de febrero 2025 - 8:52hs
Coralie Fargeat, directora de la película, junto al elenco (Maragaret Qualley, Dennis Quaid y Denni Moore). Reuters
Demi Moore se llevó el Globo de Oro, el SAG y el Critics' Choice por su papel en "La sustancia". Getty Images
Demi Moore ganó fama mundial en los 90 por su papel en Ghost.Getty Images
"La sustancia" se estrenó en el Festival de Cine de Cannes en mayo de 2024. Getty Images
BBC
Advertencia: esta nota revela detalles de la trama de la película.
"La sustancia" es una película que lleva su argumento y su estilo hasta las últimas consecuencias. El resultado es una intensa experiencia cinematográfica que no deja a nadie indiferente.
Dirigida por Coralie Fargeat, cuenta la historia de Elisabeth Sparkle, una estrella de Hollywood venida a menos, que se mantiene vigente gracias a un programa matutino de aeróbicos.
Mientras lidia con la crisis que le provoca ser despedida para ser reemplazada por una mujer más joven, Elisabeth se topa con una sustancia que le permite crear una versión más joven y bella de sí misma.
Lo que sucede a continuación es un descenso a los infiernos que culmina con un final grotesco y sangriento no apto para todos los estómagos.
La arriesgada apuesta de "La sustancia" ha resultado ser un éxito y el filme ha recibido numerosos premios y nominaciones, la mayoría de ellos para Demi Moore, quien ofrece en la cinta quizás la mejor interpretación de su larga carrera y es la favorita para ganar el Oscar a la Mejor Actriz este domingo.
Pero más allá de los premios, es innegable que el equipo detrás de la película logró, por un camino que agrada a muchos y repugna a otros, hacer algo verdaderamente original e inolvidable.
Estos son 5 ingredientes que hacen de "La sustancia" un fenómeno cinematográfico único.
Coralie Fargeat, directora de la película, junto al elenco (Maragaret Qualley, Dennis Quaid y Denni Moore).
1. Una feroz crítica
Durante los primeros minutos de "La sustancia", vemos cómo Elizabeth es cruelmente desechada por la industria del entretenimiento al cumplir 50 años.
En el cine ya hemos visto muchas historias sobre cómo los estándares de belleza de Hollywood se llevan por delante a mujeres que han hecho su vida frente a las cámaras, pero ese es apenas el comienzo del argumento de "La sustancia".
La película nos sumerge, a través de largas escenas sin diálogo, en la intimidad de Elisabeth: en su casa, en su baño, en el reflejo que ve de sí misma en el espejo y hasta dentro de su cuerpo. Y de esa manera, va revelando su verdadero mensaje: no es solo la industria del entretenimiento la que desdeña la imagen levemente envejecida de Elisabeth, es ella misma.
Eso se ve expresado crudamente cuando se alista para ir a una cita con un viejo compañero de clases, quizás la cúspide emocional de la película.
Absorta en el espejo y acechada por la imagen de Sue (su versión más joven, personificada por Margaret Qualley), intenta desesperadamente corregir su maquillaje y su atuendo, pero no logra quedar satisfecha.
Entonces, entra en una crisis nerviosa y opta por arruinar agresivamente su maquillaje y su peinado, sepultando sus chances de ir a la cita.
Con esta escena, Fargeat pone el foco en la relación conflictiva de la protagonista con su propio cuerpo, antes incluso de que ocurra su metamorfosis final.
Y eso le permite dar paso a otra de las preguntas centrales que plantea la película: ¿qué pasa cuando tenemos el control?
Incluso siendo consciente de que le acarreará las peores consecuencias, Elisabeth está dispuesta a hacer lo que sea necesario para quedarse viviendo en la piel de Sue (la versión joven) y no en la suya propia.
Entonces sí, "La sustancia" es una sátira sobre los estándares de belleza, pero Fargeat complica el argumento y crea todo un juego para delatar que el villano y la víctima de la ecuación es a veces la misma persona.
Demi Moore se llevó el Globo de Oro, el SAG y el Critics' Choice por su papel en "La sustancia".
2. Una reinvención (feminista) del horror corporal
La película revela su verdadera intensidad el momento en que Elisabeth decide inyectarse la sustancia.
La vemos retorcerse en el piso de su baño, vemos en un plano detalle cómo se duplica la pupila de uno de sus ojos, y finalmente se abre la piel y la carne de su espalda para dejar salir a Sue, su versión joven.
Esa escena, que tomó 15 días en filmarse, es solo el primer plato de un banquete de más de una hora de secuencias grotescas, que juegan con el miedo y el asco que nos puede provocar el cuerpo humano y sus transformaciones.
De ahí que se la clasifique como una película de horror corporal.
Fargeat no es pionera en el género —se inspira en grandes exponentes como David Cronenberg—, pero sí lo lleva hacia otro lugar.
Las deformaciones que va viviendo Elisabeth no son aleatorias, son comentarios sobre la feminidad y la mirada masculina.
No es gratuito que el monstruo Elisasue (la síntesis de Elisabeth y Sue) vomite un pecho que cuelga del cordón umbilical al final de la película. Cada escena está llena de símbolos.
La misma Fargeat ha dicho que quería que ese monstruo fuera "un Picasso de las expectativas masculinas".
"El horror corporal puede ser un arma de expresión realmente poderosa para las mujeres directoras", dijo la directora en una entrevista con la revista Vogue.
3. La actuación de Demi Moore
La directora de "La sustancia" ha dicho que nunca pensó que Demi Moore estuviera dispuesta a aceptar un papel como el de Elisabeth Sparkle, que le exigiría exponerse brutalmente sin ningún tipo de glamur y dar vida a un monstruo.
Pero, motivada por un guion que tenía mucho que ver con su propia vida y que la obligaba a salirse de su zona de confort, Moore decidió aceptar el papel.
"De cierto modo, esa es la razón por la que quise hacerlo", expresó Moore en una entrevista con la BBC. "Parte de lo que lo hizo interesante fue tener que ir a un lugar tan crudo y vulnerable para despojarme de todo. Y fue bastante liberador en muchos aspectos", agregó.
En Inside Out, su autobiografía de 2019, la actriz ya había hablado de la complicada relación que tuvo con su imagen al convertirse en un ícono sexual de Hollywood en los años 90.
En palabras Nicholas Barber, crítico de la BBC: "En su mejor papel en la gran pantalla en décadas, Moore parodia sin miedo su imagen pública".
La actuación de Moore en "La sustancia", para la cual tuvo que someterse a jornadas de maquillaje con prostéticos de más de 6 horas, se convirtió en el relanzamiento de su carrera y le ha merecido los halagos de la crítica.
"La sustancia demuestra que Moore es una actriz con dientes y agallas", escribió Anna Smith en su crítica para Rolling Stone UK.
Si la Academia de Hollywood se alinea con la mayoría de los premios que se han entregado en la temportada, le dará a Moore este domingo el Oscar a Mejor Actriz.
Pero incluso si eso no pasa, su actuación como Elisabeth será recordada por haber logrado expresar el mundo interior de su personaje, a veces sutilmente, a veces con gritos y golpes. Es, como dice Phil de Semlyen en su crítica para Time Out, "lo que une todo en la película".
Demi Moore ganó fama mundial en los 90 por su papel en Ghost.
4. Una experiencia inmersiva
Coralie Fargeat sabe que los espectadores queremos ver y escuchar lo que está pasando lo más cerca posible, y lleva ese recurso al extremo para incomodarnos.
En la escena del almuerzo en la que Harvey (Dennis Quaid), el misógino productor televisivo, le comunica a Elisabeth que dejará de presentar el show, la cámara se le acerca tanto que vemos cómo los camarones que está comiendo se vuelven una masa dentro de su boca y esta se le escapa por las comisuras.
Escuchamos una superposición de la música del restaurante y el ruido de los cubiertos con el sonido que produce su boca al mascar y tragar la carne suave untada de salsa.
La película entonces no solo nos cuenta que Elisabeth está siendo despedida, sino que nos sumerge en su experiencia emocional (algo propio del cine de terror).
Otro ejemplo de cómo la directora nos envuelve en su juego narrativo ocurre cuando vemos a Sue presentar por primera vez el show de aeróbicos que antes presentaba Elisabeth.
En esa escena, la cámara nos somete durante varios minutos a planos que, en palabras de la crítica del New York Times Alissa Wilkinson, "recuerdan al porno", mientras escuchamos una versión del hit de los 2000 "Pump It Up!".
El objetivo de Fargeat no es, por supuesto, reproducir la mirada masculina del porno, sino justamente exagerarla para criticarla y hacernos parte de la ironía.
"La sustancia" se estrenó en el Festival de Cine de Cannes en mayo de 2024.
5. Los sofisticados efectos prácticos
Como su trama requería, "La sustancia" tiene muchos efectos especiales.
Pero, contrario a la mayoría de películas recientes, Fargeat decidió que casi todos esos efectos fueran prácticos (es decir, hechos materialmente) y no digitales (por computador).
Todas las versiones de Elisabeth en el proceso de convertise en un monstruo, fueron diseñadas y esculpidas usando prostéticos fabricados por una firma especializada.
Demi Moore y Margaret Qualley pasaron horas en maquilllaje durante el rodaje, y de hecho el equipo que lo realizó es también favorito para ganar el Oscar.
Fargeat ha defendido su decisión de usar efectos prácticos diciendo que una película que se trata sobre el cuerpo lo ameritaba.
"Es una película sobre nuestros cuerpos y sobre la realidad de cómo nos sentimos en nuestros cuerpos. Necesitaba abordar el modo en que nuestra carne puede reflejar nuestra deformación mental, y sabía que esto tenía que existir de verdad".
En declaraciones en redes, el equipo que hizo los efectos ha dicho que, para la escena en que Sue sale de la espalda de Elisabeth, se crearon dos muñecos hiperrealistas de tamaño real.
Para las escenas del monstruo Elisasue, se crearon cinco cabezas diferentes y dos trajes de cuerpo entero.
Y para el final, cuando Elisasue explota y llena de sangre un teatro entero, se utilizaron unos 21.000 litros de sangre falsa.
No por nada el estreno de "La sustancia" en cines vino acompañado de reportes de personas que abandonaban la sala durante la película.
Ahora bien, aunque no sea para todos los gustos, logró su cometido: provocar, a través de su estilo audaz, una conversación sobre la belleza y la juventud, quizás más relevante que nunca en tiempos de Botox y Ozempic.
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