Eso hasta esta semana, cuando Trump pateó el tablero con una batería de medidas que tienen el potencial de modificar el mapa del comercio mundial de formas aun inciertas.
La tasa arancelaria efectiva promedio de Estados Unidos sobre todas las importaciones se ha disparado a 22% desde solo 2,5% en 2024 bajo los nuevos gravámenes globales, dijo el jefe de investigación económica de Estados Unidos de Fitch Ratings, Olu Sonola.
"Este es un cambio de juego, no solo para la economía de Estados Unidos, sino para la economía global", afirmó. "Es probable que muchos países terminen en una recesión. Se pueden tirar por la borda la mayoría de las previsiones, si esta tasa arancelaria se mantiene durante un período prolongado de tiempo".
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La respuesta de China
La disrupción anunciada desde la Casa Blanca es solo el principio y la incertidumbre que genera en los mercados podría interponerse en la excelente perspectiva de todo este año –y posiblemente también el 2026- para la carne vacuna.
La primera respuesta concreta fue de China que el viernes anunció que aplicará aranceles del 34% a todas las importaciones de bienes de Estados Unidos a partir del 10 de abril como respuesta a los gravámenes de Washington a productos chinos.
Se suman a los impuestos ya vigentes y “afectarán a menos productos que los del presidente Trump, simplemente porque China vende mucho más a Estados Unidos de lo que compra”, indicó The New York Times.
El año pasado, China compró semiconductores, combustibles fósiles, carne y productos agrícolas así como productos estadounidenses por valor de US$ 147.800 millones. Vendió a Estados Unidos teléfonos inteligentes, muebles, juguetes y muchos otros productos por valor de US$ 426.900 millones.
Esto deja mejor parados a todos los demás proveedores de China en términos arancelarios.
Desde la Unión Europea, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen manifestó que “nos estamos preparando para nuevas contramedidas para proteger nuestros intereses y negocios si las negociaciones fracasan”.
El rechazo a la andanada arancelaria no solo provino desde el exterior, sino que la mayoría de las asociaciones rurales en Estados Unidos se manifestó en contra.
"Una cosa es segura: los agricultores y ganaderos familiares estadounidenses serán los más afectados por esta guerra comercial mundial", dijo Rob Larew, presidente de la Asociación Nacional de Agricultores, en un comunicado.
Los aranceles de China dejan en clara desventaja frente al Mercosur a los productos agropecuarios estadounidenses que tienen en China uno de sus principales mercados, en particular para la soja.
Oportunidades en el corto plazo
Si bien “en términos relativos y en el corto plazo, Uruguay sale beneficiado”, según el vicepresidente de la Unión de Exportadores del Uruguay, Facundo Márquez, al quedar en iguales condiciones frente a otros competidores que antes pagaban menos aranceles por tener firmados acuerdos comerciales.
El director de Política Comercial del Ministerio de Economía y Finanzas, Juan Labraga, dijo que Uruguay puede encontrar “algunos espacios de oportunidad”, mientras los países se rearman ante las nuevas condiciones.
Algo de eso ocurrió el jueves, pocas horas después de que Trump exhibiera los carteles con la lista de países y los aranceles que repartió a cada uno. Mientras la soja se venía abajo en Chicago en Uruguay el precio se afirmaba, seguramente como consecuencia de la toma de posición de compradores chinos asegurándose volumen en el Mercosur.
El economista Aldo Lema, director de Vixion Consultores fue más allá y sostuvo que ante el endurecimiento del proteccionismo “es una consideración de segundo orden que Uruguay quizás no salga tan perjudicado, porque lo relevante son los efectos sistémicos: más inflación, menos crecimiento y empleo, la caída de las Bolsas y de los bonos, que anticipan una posible recesión en menor tiempo”.
Por otro lado, dijo Lema en Tiempo de Cambio de Radio Rural, “genera mayor nerviosismo sobre cómo Trump va a reaccionar a la frustración de una economía en problemas”.
Ya se sabía que la economía de Uruguay en 2025 va a ir “de más a menos”, sostuvo Lema, “y esto tiende a acentuarlo".
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EEUU: cliente número uno
Estados Unidos es hoy el principal comprador de carne vacuna de Uruguay, con 40% del volumen embarcado este año, unas 47.500 toneladas hasta marzo frente a 40.800 de China.
Todas las estimaciones y proyecciones para 2025 coincidían en que los niveles de consumo de carne vacuna en EEUU se mantendrían altos este año a pesar de una suba de precios minoristas superior al de otros alimentos debido a la persistencia de una oferta interna muy reducida, con la ganadería en sus niveles de stock más bajos en más de 70 años.
Uruguay tiene una cuota de 20.000 toneladas de carne vacuna con 0% arancel para exportar a EEUU y a partir de ese volumen paga un arancel de 26,4%. A partir del sábado pasa a pagar 10% dentro de la cuota y 36,4% fuera de cuota.
En Brasil, el analista de Datagro Guilherme Jank dijo que “no está claro aún si los aranceles son acumulativos, +10% sobre 26,4% para envios más allá de la cuota de Otros Países para Brasil por ejemplo, o mínimos, es decir que si superan el 10% se mantiene el 26,4%”.
En Uruguay, tanto desde INAC como referentes de la industria afirmaron que los aranceles anunciados se suman a los preexistentes y aplican para exportaciones dentro y fuera de cuota.
En otros productos el promedio de los aranceles para exportar a EEUU subirá de 2,5% a 10% indicaron analistas del sector de comercio exterior. El gravamen promedio pagado por Uruguay es del 6% a nivel global, por lo que las nuevas reglas implican un aumento promedio del arancel a pagar.
Además de los US$ 726 millones ingresados por la industria cárnica –el 61% del monto total- el abanico de exportaciones a Uruguay el año pasado se completó con US$ 202 millones por celulosa –un aumento interanual de 110%–, US$ 88 millones en madera y subproductos –también es el principal destino- y US$ 35 millones en aparatos e instrumentos médicos.
“Como Mercosur no podemos decir que fuimos los más perjudicados; que sea el 10% no nos coloca en el peor lugar pero a las cadenas productivas nuestras las puede complicar”, dijo el presidente Yamandú Orsi, quien se mostró dispuesto a dialogar con las autoridades estadounidenses.
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En Brasil ven el medio vaso lleno
Los exportadores y los gobiernos están leyendo la letra chica y haciendo consultas para tener claro cómo aplican los aranceles, desde qué momento de fecha de carga del producto.
Con imposiciones de 10% a 36,4% frente al rango actual de cero a 24,6% entre las colocaciones de carne “el commodity es el que menos resiste, le va a pegar; en algún producto de nicho el operador puede llegar a sostener parte de esa diferencia pero hay que esperar incluso para ver qué reacciones hay de fuera, y más allá de lo geopolítico si eso repercute en algún otro mercado”, señaló el CEO de Marfrig en Uruguay, Marcelo Secco.
Jank, de Datagro, considera que “para las economías de la carne” es positivo que Trump “haya elevado más intensamente los aranceles de sus principales importadores de carne vacuna (China 34%, Japón 25%, Corea del Sur 24%, Unión Europea 20%) que de sus principales proveedores externos (Australia, Nueva Zelanda, Brasil, Argentina, Uruguay todos con 10%)”.
El analista brasileño afirmó que “hay una tendencia de menos carne de EEUU en el mercado global como un todo, por las probables retaliaciones de los aranceles, pero barreras arancelarias relativamente leves por parte de los estadounidenses en comparación con lo que sucedió en los países asiáticos”.
El economista Marcos Soto de la Universidad Católica, en la misma línea, considera que en la venta de carne no se sentirá el efecto “pero sí en productos que abonan menos y se puede encarecer el comercio”.
Para la Asociación Brasileña de las Industrias Exportadoras de Carne (Abiec), las expectativas siguen siendo positivas para las importaciones estadounidenses. “Creemos en una asociación más estrecha porque Estados Unidos enfrenta desafíos en el ciclo ganadero y, durante al menos dos años, necesitará alguien que pueda garantizar volumen, calidad y precio, y ese socio es Brasil”, dijo Abiec en un comunicado.
Oxígeno para el acuerdo UE-Mercosur
Más allá de los vínculos comerciales directos entre Estados Unidos y Uruguay –hoy más importantes que nunca– uno de los efectos de este nuevo orden mundial pasa por el relacionamiento entre países y bloques por fuera de EEUU.
Un día después de que Trump desatara la guerra comercial global Francia convocó una reunión con 10 países de la Unión Europea para discutir un posible acuerdo comercial con el Mercosur.
Justo Francia, que ha intentado bloquear el acuerdo comercial, por considerarlo inaceptable debido al riesgo de competencia desleal expresado por los sectores agrícolas en productos como la carne y los granos.
Pero ahora es visto como una forma para que el bloque compense el impacto de los aranceles estadounidenses sobre las exportaciones europeas, y para conciliar posiciones Francia una cláusula gatillo para restringir las importaciones que se activaría en caso de un aumento repentino de colocaciones en algún rubro que desestabilizara ciertos mercados de la UE.
Uruguay deberá pescar oportunidades: con la UE, con China con Canadá, con quienes todavía creen en el libre comercio.
Y mientras mantener la mejor relación posible con EEUU que en carne seguirá siendo protagonista principal de las exportaciones por un buen tiempo más, si es que algo puede preverse en este mundo turbulento como nunca antes.