La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) monitorea la anomalía en el campo magnético de la Tierra registrada entre América del Sur y el suroeste de África.
El fenómeno, llamado oficialmente Anomalía Magnética del Atlántico Sur (AMAS), podría signar un debilitamiento en los satélites y naves espaciales, como así también la consiguiente exposición a partículas cargadas del Sol.
¿Qué es una anomalía magnética?
La AMAS es producto de irregularidades en los flujos de metales líquidos en el núcleo externo de la Tierra, lo que influye en la generación del campo magnético global. Este fenómeno provoca que los cinturones de radiación de Van Allen se acerquen más a la superficie en esta región, permitiendo que partículas solares de alta energía penetren más profundamente en la atmósfera.
¿Cuáles son los efectos de la anomalía magnética que vigila la NASA?
Aunque la AMAS no representa un peligro directo para la vida en la Tierra, sí plantea riesgos para las tecnologías espaciales. Los satélites y naves que atraviesan esta área pueden experimentar interferencias en sus sistemas electrónicos debido a la mayor exposición a radiación.
Durante estos encuentros, los sistemas tecnológicos a bordo de los satélites pueden sufrir también cortocircuitos y funcionar mal si son alcanzados por protones de alta energía que emanan del Sol.
"El campo magnético es en realidad una superposición de campos de muchas fuentes de corriente", explicó en 2020 el geofísico Terry Sabaka, del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland.
Estos impactos aleatorios generalmente sólo producen fallas de bajo nivel, pero conllevan el riesgo de causar una pérdida significativa de datos o incluso daños permanentes a componentes clave.