Después de tres años consecutivos con resultados positivos, el 2024 cerró con números negativos para Ancap. El impacto económico que generó la parada técnica de la refinería de La Teja fue decisivo en el ejercicio pasado, que cerró con pérdidas por $ 5.217,6 millones (unos US$ 118,4 millones a tipo de cambio cierre), según los estados contables publicados por la empresa pública.
La falta de producción local de combustibles debido a mantenimiento y obras se extendió por 170 días en el primer semestre, y la refinería operó a pleno recién a partir de julio. Eso causó un perjuicio estimado en US$ 115 millones. Entre 2023 y 2024 la producción estuvo afectada durante casi 10 meses con un lucro cesante promedio de unos US$ 670 mil por día.
Los números de la primera mitad del año ya habían reflejado esos efectos negativos con un rojo de US$ 79 millones como había señalado El Observador. Y al cierre de setiembre las pérdidas acumuladas eran de US$ 105 millones.
En la medida en que el complejo industrial estuvo detenido más tiempo de lo previsto y volvió a operar ya avanzado el 2024, la estatal no logró capturar gran parte del margen potencial de refinación. Ese margen fue evolucionando desde valores récords que se dieron en 2022 y 2023 –la famosa "espalda" financiera– hacia valores menores que se dieron progresivamente el año pasado pero que todavía eran altos.
Por otro lado, en algunos productos el Poder Ejecutivo fijó precios de venta al público por debajo de los calculados por la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) en los informes de Precio Paridad de Importación (PPI). Ese impacto financiero fue asumido por el ente.
Entre enero y diciembre la brecha entre el ingreso real de Ancap y el ingreso teórico PPI fue negativa en US$ 7,3 millones para el caso de la nafta Súper 95, y de US$ 40,9 millones en el supergás. El gasoil común estuvo por encima de la paridad de importación y la brecha fue positiva en US$ 6,9 millones.
Esto implicó que el ente resignara ingresos por US$ 41,3 millones. A esto se agrega el aporte al subsidio focalizado de supergás que estuvo algo por encima de US$ 20 millones en el total del año. Con ello, la brecha de precios fue negativa en más de US$ 60 millones.
Con relación a las importaciones de combustibles refinados a través del muelle de La Teja para sustituir la falta de producción propia, estas superaron el cálculo teórico de Ursea y fueron unos US$ 19 millones más costosas respecto a la referencia PPI.
Por otro lado, cifras a setiembre pasado mostraban que si la refinería hubiese estado operativa, y los precios de mercado internacional se hubieran transferido al consumidor, el resultado de Ancap hubiese mejorado en aproximadamente US$ 89 millones a esa altura del año.