Hace décadas era impensado que la cadena de pagos a nivel local pudiera sustentarse sin la utilización de cheques. El cobro por la venta de bienes, insumos o servicios en la actividad industrial o comercial era -casi sin excepciones- a través de un cheque común o diferido.
El papel, a nombre del destinatario o al portador, iba pasando de mano en mano entre proveedores y clientes en una especie de calesita que sostenía el andamiaje financiero de muchas empresas.
Cada día, una buena cantidad de cheques se cobraban en efectivo y eso era parte de la habitualidad de la época y de una sociedad acostumbrada a andar con la plata en el bolsillo.
Con el paso de los años esa realidad fue mutando, de la mano con un cambio de hábito en la manera de hacer los pagos de los uruguayos, con preferencia hacia los medios electrónicos.
Un indicador claro de ello es el Índice de Pagos Electrónicos Vs Tradicionales (IPET) que elabora el Banco Central del Uruguay (BCU). En 2024 por cada $ 100 que se gastaron en el sistema de pagos, hubo $ 77,4 que se canalizaron por vía digital. Hace 10 años atrás esa relación era de solo $ 12 cada $ 100.
La tendencia al alza en este indicador se explica por el incremento de las transacciones realizadas por medios electrónicos y por la reducción de las operaciones con cheques y de retiro de efectivo.
Un instrumento cada vez más empleado es la transferencia bancaria. Su uso superó al cheque por primer vez en 2017 y poco a poco lo ha ido desplazando.
El año pasado, por cada cheque emitido se cursaron en el sistema un promedio de 25 transferencias electrónicas de dinero, lo que marca una continuidad al alza de ese cociente.
En 2013 –previo a la ley de inclusión financiera aprobada en abril de 2014– la relación era muy diferente. Se cursaba una transferencia bancaria cada 39 cheques emitidos.
Qué pasó con el uso del cheque en segunda mitad de 2024
La operativa conjunta de cheques procesados –compensados y no compensados– en el segundo semestre de 2024 registró un descenso en volumen operado de 8% interanual.
“Las cifras refuerzan la tendencia a la baja en la utilización de este medio de pago, observándose una mayor caída en la cantidad de operaciones realizadas con instrumentos emitidos en moneda local”, señaló el último informe del Sistema de Pagos divulgado por el BCU durante los últimos días.
El análisis por tipo de instrumento muestra que el total de operaciones con cheques comunes disminuyó 13% en la segunda mitad del año pasado comparado con igual período de 2023, mientras que con cheques diferidos se redujo 6%.
Por su parte, el monto total operado medido en pesos constantes se redujo 4% respecto al segundo semestre de 2023, con una caída tanto en los instrumentos emitidos en pesos uruguayos (5%) como en dólares estadounidenses (2%). Con estas cifras, el peso relativo en el monto total operado medido en pesos de los cheques emitidos en moneda local se ubicó en 58%.