1 de abril 2025 - 23:53hs

Así decidió llamarlo Donald Trump. “Día de la Liberación”. Y finalmente llegó.

Es que la visión del presidente estadounidense es desmantelar un sistema de comercio global supuestamente injusto -que EE.UU. ayudó a construir- en el que el país sale perdiendo.

Este miércoles terminará con esa misión que de hecho ya inició, con el anuncio de las tarifas recíprocas, que igualarán a nivel mundial los aranceles con todos sus socios comerciales.

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En esta cruzada proteccionista y por momentos abierta a doblar la apuesta como en un juego de póker, Europa está muy mal parada.

Sobre todo por el impuesto al valor añadido que tanto irrita a Trump y encarece las importaciones al mercado estadounidense, más allá de que la Unión Europea argumente que no es discriminatorio ya que se aplica indistintamente a bienes domésticos como a exportaciones.

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Entre los 15 países con mayor déficit con EE.UU., hay cuatro europeos.

Pero si se toma en cuenta en cuánto exceden las tarifas actuales a las de ese país -considerando aranceles básicos, valor agregado y medidas no tarifarias- los dos primeros pertenecen a la Unión Europea.

Italia e Irlanda superan en 60% y 58% las tarifas que aplica EE.UU. a sus exportaciones. Mientras Italia ocupa el número 12 entre los socios deficitarios (-u$s 44.000 millones), Irlanda es el cuarto con u$s 87.000 millones.

Alemania, quinto socio con balanza en rojo (u$s 85.000 millones), aplica tarifas un 38% superiores, lo que la ubica en un sexto lugar compartido con Canadá.

Y finalmente Suiza, con un déficit de u$s 38.000 millones (13°), exige aranceles 33% más caros para ingresar al mercado de EE.UU., octava entre los países que más “abusan” del país en la lógica de Trump.

En una palabra, Los europeos están en el top 10 del mayor diferencial de tarifas con EE.UU.

"Lo que nos cobren, se lo vamos a cobrar, pero seremos más buenos"

Para peor, el bloque cuenta con mínima información para poder elaborar estrategias específicas, más allá del actual paquete de medidas de contraataque y del plan B con áreas de concesiones a negociar en caso de encontrar eco en Washington (y consenso entre los 27).

Se sabe poco y nada del anuncio. El lunes la portavoz de la Casa Blanca aportó las definiciones que se tienen hasta el momento. Las tarifas estarán “basadas en países”, esto es, en principio, no en bloques o regiones.

Pero nada está del todo claro todavía ya que por otro lado mencionó a la UE como uno de los ejemplos de los destinatarios del anuncio.

En algún momento, también se había hablado de una "tarifa universal" como solución al enjambre infernal de aranceles de múltiples socios que debe contemplarse para definir tarifas diferenciadas.

La Casa Blanca aclaró, a su vez, que aún cuando el presidente está decidido a avanzar en la implementación de aranceles por sector, quedará diferido para una segunda instancia. Y que no habrá ningún tipo de excepciones esta vez. Las nuevas tarifas entrarán en vigencia en forma inmediata.

A última hora del día, se difundió una lista casi enciclopédica con todas las políticas y regulaciones de países extranjeros que negocian con EE.UU. que Washington considera barreras comerciales, según Reuters. No hay marcha atrás.

También el lunes Trump dijo: “Son recíprocas. Así que lo que sea que nos cobren, se lo vamos a cobrar a ellos. Pero estamos siendo algo más buenos de lo que fueron con otros”.

Fue una pista. Pero nadie se atreve a apegarse al comentario como un dato inamovible ante las pruebas de la volatilidad de Trump. Y de su propio equipo que se contradijo más de un vez en las últimas semanas al hablar del tema.

Europa prefiere una "solución negociada", pero se prepara para lo peor

Europa quiere negociar. De hecho, ya lo intentó y fracasó.

La UE le ofreció a la administración de EE.UU. bajar tarifas en ciertos bienes industriales, entre ellos los autos y propuso aumentar las importaciones de productos como soja y gas natural licuado.

Pero el jefe de Comercio de la Unión Europea, que estuvo la semana pasada en Washington, volvió con la negativa rotunda a iniciar conversaciones antes de este gran anuncio.

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Por eso el bloque insiste en que tiene un amplio espectro de opciones para defenderse.

Existe en el arsenal de la UE el "instrumento anti-coerción", pensando precisamente como mecanismo para poner en marcha contra naciones usan el comercio y las medidas económicas en forma coercitiva.

La herramienta permite limitar el comercio de bienes y servicios hasta ciertos derechos de propiedad intelectual e inversiones extranjeras. El blanco descontado serán las grandes tecnológicas de Silicon Valley.

Pero la propia presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, reconoce que prefieren una “solución negociada” una vez que las tarifas se conozcan.

Para eso, los ministros de Comercio se reunirán el 7 de abril en Luxemburgo para comenzar a discutir cómo reaccionar al paquete que se anuncie el miércoles y preparar el terreno para las áridas negociaciones.

En respuesta a esa ofensiva, la UE está preparando contra-medidas que afectarán unos 26.000 millones de euros en bienes estadounidenses.

A su vez, Europa entiende que necesita más que nunca abrir el juego.

Como parte de la diversificación de sus socios comerciales -ya tiene lazos establecidos con 76 países- recientemente cerró acuerdos con el bloque del Mercosur, México y Suiza, y espera sumar a India para fin de año.

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