5 de abril 2025 - 15:00hs

En un rápido paseo por la pequeña ciudad de Delta, en Ohio, se pueden ver casi tantas banderas de Trump como banderas estadounidenses con sus características barras y estrellas.

Y en la gasolinera cercana a la autopista de Ohio Turnpike -el peaje que comunica Chicago y Pittsburgh- los surtidores muestran vestigios del gobierno anterior, con lemas que critican duramente al predecesor de Donald Trump: "¡Quien votó por Biden me debe dinero por la gasolina!".

Este es territorio de Trump: el republicano ganó fácilmente aquí en las elecciones presidenciales de noviembre por un margen de casi dos a uno y, aunque los mercados están agitados tras la presentación -esta semana- de aranceles globales por parte del líder, muchos habitantes de Delta y cientos de ciudades del medio oeste del país siguen apoyando los planes del mandatario.

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Esos planes, que impondrían aranceles de entre el 10% y el 50% a casi todos los países, han trastocado el comercio mundial y han generado advertencias de que los precios podrían subir pronto para los consumidores estadounidenses.

Trump, por su parte, ha afirmado que la medida abordará los desequilibrios comerciales injustos, impulsará la industria estadounidense y aumentará los ingresos.

Para algunos en Delta, el argumento del presidente sobre la equidad resuena.

"Vale la pena"

"No quiero que la gente de otros países sufra, de verdad que no", dice Mary Miller, gerente del Delta Candy Emporium, ubicado en medio de la calle principal de esa localidad. "Pero necesitamos igualdad de condiciones".

Miller, quien ha votado tres veces por Trump, cree que otros países no han jugado limpio en el comercio. Y como muchos aquí, prefiere comprar productos hechos en Estados Unidos.

Mary Miller detrás del mostrador de su tienda
BBC/Mike Wendling
Mary Miller en su tienda de dulces y regalos en el centro de Delta.

Mientras vigila su stock de dulces multicolores, muchos de ellos fabricados en Estados Unidos, y evalúa cómo podrían verse afectados por los nuevos impuestos a la importación, recuerda cómo hace décadas se enteró de que una de sus marcas favoritas iba a trasladar sus fábricas al extranjero. Desde entonces, no ha vuelto a comprar jeans Levi's.

Miller no se inmuta ante la posibilidad de que los productos suban de precios, que según muchos economistas traerán consigo estos nuevos aranceles.

"A veces hay que caminar por el fuego para llegar al otro lado", indica.

"Si los aranceles devuelven las empresas y los negocios a los estadounidenses trabajadores como los que viven aquí, entonces vale la pena".

Estos sentimientos son comunes en Delta, una localidad de unos 3.300 habitantes que está ubicada a menos de 160 km de Detroit, mientras otras ciudades del medio oeste del país se preparan para fuertes impactos.

Las siderúrgicas

La industria automotriz, con sus complejas cadenas de suministro globales, parece particularmente vulnerable al impacto de significativos nuevos aranceles, con empresas en Michigan, al norte, e Indiana, al oeste, que ya anuncian cierres de fábricas y recortes de empleos.

Pero en las afueras de Delta, hay un grupo de empresas siderúrgicas que llevan aquí desde la década de 1990 y que podrían estar mejor posicionadas en una nueva era de proteccionismo estadounidense.

Un muro con un tren dibujado en un paisaje que dice Delta
BBC/Mike Wendling

Una de estas compañías, North Star BlueScope, ha instado a Trump a ampliar los aranceles sobre el acero y el aluminio.

Al mismo tiempo, sin embargo, ha solicitado una exención para las materias primas que necesita, como la chatarra.

North Star BlueScope no respondió a las solicitudes de entrevista, pero en una trastienda de Barn, un restaurante cercano, algunos trabajadores siderúrgicos locales, que acababan de terminar el turno de noche, bebían cervezas juntos la madrugada del viernes.

Los trabajadores, que pidieron no ser identificados, en su mayoría rieron y se encogieron de hombros cuando se les preguntó sobre los nuevos y amplios aranceles anunciados por Trump en la Casa Blanca el miércoles.

Era una clara señal de que es poco probable que estas noticias económicas les arruinen el fin de semana.

Acción

Afuera del restaurante, algunos habitantes de Delta consideraban las posibles ventajas de estos impuestos a la importación.

"Nadie está frenético. Eso no nos va a quitar el sueño", señala Gene Burkholder, quien cuenta con décadas de experiencia en el sector agrícola.

Planta de North Star Bluescope
BBC/Mike Wendling
La planta de North Star Bluescope, en el borde de Delta, recientemente se ha ampliado.

Aunque posee algunas acciones, Burkholder dice que eran inversiones a largo plazo y que no está obsesionado con las fuertes caídas registradas en los mercados bursátiles de los dos días posteriores al anuncio del presidente.

"Si tienes algo de efectivo extra, quizás sea un buen momento para comprar algunas acciones mientras estén baratas", indica.

Un par de mesas más allá, mientras terminaba de desayunar con su hijo Rob, Louise Gilson señala, en voz baja, que no confiaba realmente en el presidente.

Pero Gilson, al igual que muchos otros presentes, dice que quiere ver acción. Coincidió plenamente cuando otro comensal comentó: "Trump puede estar equivocado, pero al menos lo está intentando".

"Los demás no habrían hecho nada", añade Gilson, refiriéndose al Partido Demócrata.

La calidad de vida

Los Gilson coincidieron en que las grandes empresas industriales locales han sido, en general, buenos vecinos, han contribuido a la economía local, a las organizaciones benéficas y a la comunidad, aun cuando han visto algunos efectos menos deseables del desarrollo industrial y les preocupa el reparto desigual del pastel económico.

Al relatar la historia de Delta, describen una erosión gradual de la calidad de vida que, en su opinión, ha hecho que mucha gente esté dispuesta a arriesgarse, incluso cuando los economistas afirman que el plan arancelario de Trump conlleva graves riesgos.

"Era un buen pueblo para crecer", recuerda Rob Gilson. Pero dijo que ahora parecía menos seguro y acogedor que cuando él crecía en los años 60 y 70.

"Parece que el corazón de Estados Unidos se ha desvanecido", enfatiza.

Delta, añade Louise Gilson, "es el tipo de lugar donde el 25% o el 30% de la gente lucha con sus demonios".

Y aunque estos problemas tienen poco que ver con los aranceles, los desafíos que enfrentan los habitantes de localidades pequeñas como Delta podrían explicar en parte por qué muchos están dispuestos a concederle al presidente Trump el beneficio de la duda, incluso mientras los mercados se desploman en la lejana Wall Street.

Raya gris
BBC

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FUENTE: BBC

Temas:

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