El estudio revela que 10 millones de cristianos son vulnerables a la deportación, y que 7 millones de ciudadanos estadounidenses cristianos viven con un familiar en riesgo de ser deportado. Aunque el informe no defiende ninguna postura política, su principal objetivo es sensibilizar a los cristianos sobre las consecuencias de las agresivas políticas de deportación de la administración Trump.
"Aunque estamos profundamente preocupados por nuestros hermanos cristianos, no nos preocupan exclusivamente los inmigrantes que comparten nuestra fe", sostuvo Matthew Soerens, vicepresidente de defensa y política de World Relief, el brazo humanitario de la Asociación Nacional de Evangélicos.
"Como cristianos, creemos que todas las personas, independientemente de su tradición religiosa o nacionalidad, están hechas a imagen de Dios con una dignidad inherente", afirmó Soerens en una declaración que acompañó la salida del informe. Sin embargo, añadió que muchos cristianos en EEUU pueden no darse cuenta de que la mayoría de los que podrían ser deportados comparten su fe.
El apoyo a Trump entre los evangélicos es amplio. Según AP Votecast, en las elecciones pasadas, ocho de cada diez evangélicos blancos votaron por el republicano, un apoyo que entre los latinos evangélicos fue menor, algo superior al 50%. Este grupo de fieles es el que más ha crecido en los últimos años y un 15% de los latinos (unos nueve millones) se confiesa evangélico.
El Reverendo W. J. Mark Knutson camina con un inmigrante salvadoreño en la iglesia Augustana Lutheran el 25 de enero en Portland, Oregon. AP.webp
En las últimas décadas, los evangélicos han respaldado habitualmente a la derecha debido a su postura conservadora sobre temas como el aborto, la defensa de lo que llaman la “familia tradicional” y su rechazo a la comunidad LGTBQ+. Sin embargo, temas como la inmigración han generado discrepancias con los latinos, quienes temen por las detenciones masivas y la separación de familias.
El miedo a ser detenido en la Iglesia
El miedo a la deportación generó reticencia entre varios creyentes, quienes en muchos casos evitan acudir a lugares públicos, como los servicios religiosos, debido a una orden ejecutiva que permitió a los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ingresar a los lugares de culto para realizar detenciones.
"En una época en la que un número creciente de personas en Estados Unidos no tienen una afiliación religiosa, muchos inmigrantes cristianos han ayudado a revitalizar las iglesias y estimular su crecimiento", dijo Walter Kim, presidente de la Asociación Nacional de Evangélicos, a la agencia AP.
"Vienen de partes del mundo donde la Iglesia está prosperando, -afirmó Kim-. No sólo traen esa fe floreciente y contribuyen a Estados Unidos, sino que también contribuyen a la vitalidad de la Iglesia en Estados Unidos".
Kim afirmó que su organización aboga desde hace tiempo por reformas que distingan entre los condenados por delitos violentos y "la proporción mucho mayor de inmigrantes que contribuyen a nuestras comunidades y a nuestras iglesias, y que son serios y están deseosos de permanecer en el país".
Los criterios utilizados para seleccionar a los detenidos y deportados despertó el alerta de los grupos evangélicos después de que el gobierno reconociera esta semana haber deportado por equivocación a un salvadoreño con estatus legal protegido en Estados Unidos de vuelta a su país, donde fue trasferido a la prisión de máxima seguridad Cecot, de Nayib Bukele.
Misioneros evangélicos y el impacto del recorte en USAID
Otra situación que causó un fuerte impacto entre las organizaciones evangélicas fue el desfinanciamiento de los programas humanitarios que la USAID impulsaba a nivel global. El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ya había advertido que la interrupción de la ayuda financiera de los organismos estadounidenses tendría consecuencias devastadoras para la salud mundial, particularmente en los países que dependen de esta asistencia para cubrir la atención del VIH, el sida, la malaria y la tuberculosis. Ghebreyesus aseguró que "los recortes podrían provocar millones de nuevos casos y miles de muertes evitables".
Frente a esto, grupos evangélicos denunciaron que la entrega de medicamentos antirretrovirales financiados por EEUU prácticamente se detuvo en algunos países, particularmente en África, y advirtieron que esto podría provocar un resurgimiento del sida en partes del mundo donde se ha controlado, lo que costaría millones de vidas.
En 2003, diversas organizaciones evangélicas promovieron la creación del Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del Sida (Pepfar ), un programa financiado por la USAID para combatir el VIH/sida en más de 50 países. Durante su actividad, logró salvar más de 25 millones de vidas y, actualmente, unas 20 millones de personas dependen de los medicamentos suministrados por Pepfar, especialmente en África y partes de Asia. Algunos países, como Nigeria, dependen casi por completo del programa para su financiación contra el VIH.
Aunque Pepfar fue uno de los pocos programas que logró salvarse de los recortes del Departamento de Estado, sigue dependiendo en gran medida del apoyo logístico de otros programas del USAID, los cuales fueron mayoritariamente cancelados. Por ello, los evangélicos instaron a Trump a reconsiderar el impacto del desfinanciamiento.
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Placa del Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del Sida PEPFAR.
AFP
Emily Chambers Sharpe, directora de salud en World Relief, comentó a The Guardian que los centros de salud y hospitales en diversas partes de África informaron que "la cadena de suministro para el VIH en su conjunto resultaron muy perjudicadas por los recortes de ayuda".
"Cuando Pepfar tuvo que ser reautorizado, nosotros, como World Relief, lo apoyamos siempre. Lo consideramos un programa global a favor de la vida, que fomenta la necesidad de salvar vidas mediante el tratamiento del VIH", afirmó Sharpe, quien también criticó lo que calificó como "falta de transparencia" dentro del Departamento de Estado sobre los recortes a la USAID y su impacto en Pepfar.
Galen Carey, vicepresidente de relaciones gubernamentales de la Asociación Nacional de Evangélicos, también se refirió al tema y aseguró que "hay bastante preocupación en el Congreso, porque Pepfar ha sido un programa bipartidista muy popular, pero quedó atrapado en el ataque más amplio a la ayuda exterior".
Pastilla contra el VIH en África.webp
Matthew Loftus es un médico evangélico cristiano que trabaja desde hace años en el hospital PCEA Chogoria de Kenia. En un blog publicado el mes pasado, Loftus se refirió al desmantelamiento de Pepfar y advirtió que muchas personas morirán por no recibir la medicación que necesitan para suprimir el VIH.
"Las personas que están vivas hoy gracias al Pepfar no son abstracciones para mí; son mis amigos, colegas, pacientes y compañeros de iglesia donde vivo y trabajo en Kenia. En mi trabajo como médico misionero veo los resultados del Pepfar porque proporciona medicamentos que salvan las vidas a las personas que trato", expresó.
Loftus, que todos los años ayuna por un propósito durante la Cuaresma, este año decidió hacerlo para centrar sus oraciones en las personas que viven con el VIH y por el Pepfar. "Muchos medicamentos contra el VIH se toman dos veces al día, por lo que ayunar durante doce horas diarias me parece la forma más razonable de ayudarme a dirigir mis oraciones", dijo el médico, y agregó: "Sé que muchas de las personas que reciben ayuda del Pepfar probablemente renuncien a la comida para poder comprar la medicación que necesitan; así que esto me ayuda a acordarme de rezar por ellos".