“Yo era el hombre del terreno. De campos que crecieron hasta 75.000 hectáreas, que me demandaron mucho tiempo... Él (Gustavo Basso) tenía una habilidad comercial indiscutible y el manejo de las finanzas. Al punto, que a mí no me interesaba demasiado porque sabía que estaba en buenas manos. Ni siquiera tenía acceso, ni lo tengo hasta el día de hoy, a ninguna cuenta de Conexión Ganadera ”, decía Pablo Carrasco cuando dio la cara ante los inversores en un streaming el 28 de enero, luego de un mes de especulaciones y rumores y de una reunión fallida, que se suspendió minutos antes de empezar.
Apareció por segunda vez el lunes 17 ante la Justicia de Crimen Organizado que le impuso a él, a su esposa Ana Iewdiukow y a la viuda de Basso, Daniel Cabral, medidas limitativas para que no puedan salir del país mientras se investiga la causa penal. También compareció en el concurso, donde presentó un escrito de 19 páginas en el que manifestó estar de acuerdo con que se decretara el concurso necesario y fuera apartado de la dirección de las empresas, según surge del texto al que accedió El Observador.
“La división de tareas, por acuerdo y por fuerza de los hechos, determinaba que desconociera con claridad la situación económica/financiera de las empresas”, indicó y agregó que “no tenía acceso directo a los estados contables de Conexión Ganadera Itda., tampoco a información fiscal. Esto es conocido por todas las personas vinculadas a la operativa diaria de la empresa”.
Además argumentó que “la crítica situación financiera de la empresa, (cuyos detalles y entidad, que con la necesaria profundidad solo pudo ser conocida por Basso), se advierte en los primeros días de diciembre de 2024, (fallecido el mismo)”.
Carrasco señaló que ante la muerte de Basso “se acumulan constantes presiones para rescindir contratos y, la pretensión de muchos inversores de recuperar sus créditos”.
En su línea de defensa afirmó que si bien “ha insistido” ante las sucesoras de Gustavo Basso, que son su esposa Daniela Cabral y sus hijas, en la necesidad de pedir que la empresa entrara en concurso voluntario, no obtuvo “consenso”.
“No soy un delincuente”
Conexión Ganadera Ltda., Hernandarias XIII S.A.G.R.L. y las demás sociedades “han cumplido estricta y puntualmente con sus obligaciones económicas durante más de 25 años”, empezó diciendo Carrasco en el escrito que lleva la firma del abogado Fernando Vollono como su representante ante el concurso. Ante la indagatoria penal de la fiscalía de lavado lo representa el abogado Jorge Barrera.
El ahora exdirector de Conexión Ganadera dijo que siempre se priorizó “el cumplimiento de reintegro de capital y pago puntual de las altas tasas de intereses pactadas en relación a las del mercado, e incluso respecto a los diversos parámetros que miden o limitan las mismas”.
Por eso, “controvierto expresa y categóricamente las enunciaciones vertidas que nos endilgan, esto es, mala fe, temeridad, desprecio del patrimonio ajeno, o (…) que soy un delincuente”.
Carrasco atribuyó la caída del grupo económico a “razones coyunturales” como la sequía que azotó al sector ganadero y provocó pérdidas millonarias. Citando a Inumet afirmó que entre enero 2020 y diciembre 2023; “todo el país estuvo la mayor parte del período bajo condiciones de sequía, en un total de 28 meses sobre 45 (62 %). Desde abril 2022 hasta setiembre 2023, fue el periodo más prolongado con 17 meses consecutivos de sequía”.
A ello se sumó, afirmó, “las dificultades que se conocieron durante 2024 (de público y notorio conocimiento), de empresas con actividad similar, provocaron una profunda desconfianza en los inversores, generando una corrida en el peor momento”, dijo en relación a Grupo Larrarte y República Ganadera.
En otro tramo del escrito afirmó que “las empresas enfrentaron una dura crisis provocada por los efectos de la pandemia, seguidos por los desastres provocados por la sequía pero que los precios del ganado y la extraordinaria última primavera, determinaban un restablecimiento de las condiciones futuras".
Por qué aceptó el concurso necesario
Carrasco afirmó que se allana al concurso -lo acepta- porque no niega que él "es un deudor en estado de insolvencia" y que “un manejo integral del conjunto de empresas relacionadas permitirá beneficios para optimizar y valorizar la masa concursal en beneficio de los créditos verificados”.
Afirmó que aunque mientras duró la intervención dedicó "tiempo y esfuerzo a la salvaguarda de la masa concursal incluso en detrimento de atender" su "propia situación personal y procesal, la afectación y pérdida de confianza y credibilidad en la presente gestión han provocado que aún con autorización judicial no se pudieran comercializar ganados para atender las urgentes necesidades en sanidad y alimentación necesarios“.
“Las circunstancias, ya sea por erróneas decisiones adoptadas en la gestión comercial y/o económico financiera de la empresa, aumentadas por un constante anuncio de apocalipsis y señalamiento de demonios (más allá de las legítimas intenciones), ha llevado al activo concursado a una situación límite que solo puede enderezarse con una línea univoca con la colaboración necesaria de profesionales idóneos que eviten el costo que implican las curvas de aprendizaje”, expresó Carrasco.
También adjudicó a esa situación las entrevistas a “prestigiosos abogados” que anunciaban, “uno tras otro, la formulación y presentación de denuncias penales” contra él y los otros involucrados, “lo que se manejaba como un espectáculo” y dijo que le genera “ostensible preocupación” su situación personal y la de su esposa.
Por último argumentó que para que Conexión Ganadera Ltda. recupere la "legitimidad en la toma de decisiones ante la opinión pública y en especial, ante el mercado", sólo se puede lograr apartando a sus autoridades del mando.
Operaciones que se desconocían
En otro tramo del escrito Carrasco explicó que tras la muerte de Basso y la crítica situación se contrató al contador Ricardo Giovio “para realizar un rápido relevamiento de la situación económica financiera, cuyos resultados no fueron compartidos” ni por él ni por su esposa Ana Iewdiukow pero que “luego de una primera instancia en la que se comunica que se suspendería la actividad buscando diagramar una estrategia a presentar a los inversores -acreedores, se difunde el diagnóstico”.
“La empresa deja a partir de entonces, de lograr una versión oficial, en tanto, existía discrepancia en cuanto a la causa de la situación económica, la interacción de las empresas vinculadas, y la explicación de algunas operaciones cuyos detalles se desconocían”.
Afirmó que también se contactó con la empresa RSM Uruguay Consultores para que realizaran una auditoría externa pero “no se concretó" por la intervención dictada por el juez de concurso Leonardo Méndez.
Entre las primeras medidas que tomó el magistrado le ordenó al Sistema Nacional de Información Ganadera (S.N.I.G.) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca que brinde un detalle pormenorizado de los lugares físicos, donde se encuentra el ganado indicando la cantidad, localización y categoría de los animales.