La Justicia celebró una audiencia por el caso de homicidio de Marcelo Demestoy, el gerente de una sucursal del supermercado Tata en Parque Rodó. La Fiscalía, a cargo de Adriana Edelman, solicitó que se dicte una condena por 25 años de cárcel, pero la defensa del delincuente solicitó el abatimiento por ir hacia un proceso simplificado.
Además, argumentan que el hombre no quiso cometer el crimen, perpetrado el 29 de mayo de 2023, a pesar de que reconoce que, por cómo se dio el hecho, el asesinato era una posibilidad. Con esto, los abogados entienden que la pena justa sería de 16 años y nueve meses.
El Ministerio Público, por su parte, entiende que el delincuente cometió un delito de homicidio muy especialmente agravado por el uso de fuerza junto a un delito de lesiones personales. Además, solicitan la condena por otro ilícito de porte de armas de fuego en lugares públicos y porte de arma como reincidente.
Se fijó audiencia para el próximo 8 de abril y se citará a un policía, un testigo y una perito encargada de distintas pericias del caso. En esa instancia se espera que se lea la sentencia de primera instancia, según supo El Observador que estaba presente en la audiencia celebrada este jueves.
Al tratarse de un proceso simplificado, la fiscal del caso presentó todas las pruebas que tiene a su disposición para pedir la condena del implicado, que incluyen declaraciones de testigos, personas cercanas al homicida y cámaras que muestran su trayecto, pero estas no serán mostradas en la siguiente audiencia y solo se presentará el relato de los testigos antes mencionados.
Un culatazo que terminó en homicidio y la muerte de uno de los implicados
Ante la presencia de la esposa, las dos hijas y la madre de Demestoy, la fiscal Edelman relató el paso a paso del homicidio del encargado del Tata frente a su homicida, conocido como el "Gordo Lucas".
El imputado y su cómplice, de apellido Correa, llegaron al supermercado Tata de Filgueira y Maggiolo a las 17:01 del 29 de mayo en una moto Zanella.
El primero entró al local armado y amenazó al guardia que estaba en la puerta, al que le pidió que le "entregue el botón de pánico", mientras que el segundo metió a una clienta al local y amenazó al cajero para llevarse el dinero de la caja registradora.
El objetivo de Lucas era llegar al depósito del Tata, ubicado al fondo del local, ya que el dúo entendía que allí estaba la caja fuerte. En el trayecto encontró a Demestoy, y lo llevó con él al lugar.
Según la fiscal, fue en el depósito donde el guardia se resistió a la rapiña y comenzó a forcejear con el "Gordo", que le pegó un culatazo con el arma en la cabeza. Ese impacto produzco que el arma soltara un disparo, que dio en la cabeza de Demestoy y lo mató al instante.
Tras escuchar el disparo, Correa retiró el dinero de la caja registradora, un total de $ 4.402, y esperó a Lucas para luego retirarse rápidamente de la zona. Cerca de una hora después, una cámara de videovigilancia del Ministerio del Interior registró a los implicados llegando en la moto al barrio Tobogán, ubicado detrás del estadio Troccoli del Cerro.
Gracias a los registros de las cámaras de videovigilancia, que siguieron casi todo el trayecto de los implicados, las filmaciones de las cámaras del Tata y el relato de diversos testigos de los hechos, la Policía identificó rápidamente al dúo.
El Gordo Lucas fue atrapado en su casa del Cerro el 12 de junio. Ese día, las autoridades encontraron muerto en Melilla a Correa, con un disparo y calcinado. Edelman afirmó que ya estaban cerca de atraparlo, y que se habían realizado varios allanamientos en el Cerro para su captura y la de su cómplice.
Las otras rapiñas del "Gordo Lucas"
En su relato de los hechos, Edelman marcó que Lucas había cometido otras dos rapiñas en los meses previos al crimen que terminó con el homicidio de Demestoy, ambos con el "mismo modus operandi". La fiscal aclaró que el implicado no estaba en prisión preventiva por el homicidio porque ya estaba formalizado por estos delitos.
El primero de los crímenes fue perpetrado en febrero de 2023, en un local Kinko ubicado en las calles Hermanos Gil y Anacleto Dufort y Álvarez, del barrio Prado.
Edelman indicó que en aquella ocasión el implicado ingresó junto a un cómplice, golpeó a empleados y a unos repartidores que estaban en el lugar, y luego los dos escaparon en moto con la recaudación del local.
El segundo ocurrió 16 días antes del asesinato, el 13 de mayo, y se desarrolló en el supermercado Meca's de Jacinto Vera, en este caso por el mismo dúo que luego cometió la rapiña al Tata.
Al entrar, los dos amenazaron a un empleado y le exigieron que le entregue el dinero del local, unos $ 50.000. El trabajador les dio el dinero, pero luego el implicado le pegó "un culatazo con el arma en la cabeza", al igual que en el crimen cometido semanas después.
Según consta en la resolución por la que Lucas fue imputado, luego arremetieron contra el cajero del comercio, que estaba junto a su hija bebé, y le robaron su billetera, que tenía 700 pesos y documentos personales, y su celular.
El imputado también le pegó a él otro culatazo, que le generó un traumatismo de cráneo sin pérdida de conocimiento. El primer empleado, por su parte, terminó herido con un "sangrado en su cabeza", por lo que debió ser atendido en el Hospital Español.
Los delincuentes luego se escaparon en una moto, propiedad de la madre del cómplice asesinado en junio. En esta ocasión, las cámaras de videovigilancia también siguieron al dúo hasta el acceso al barrio Tobogán, mismo punto en el que fueron registrados 16 días después.